• Desarrollan el carácter de las personas.

El Amor que transforma

Vidas cambiadas

Porque creemos que el Espíritu Santo sigue actuando y sorprendiendo a todo aquel que tiene un encuentro con Él. Un Espíritu de Poder, Amor y Dominio propio.

Comparte tu testimonio

VENCEDOR DE GIGANTES

"Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." - Rom 8:37 RVR 1960

Si hay algo por vencer es porque hay algo que derrotar, sea grande o pequeño, pero la presencia de ello nos intimida, agobia y aflije.
No hay peores enemigos que los que se levantan en nuestro interior, bien lo dijo Jesús que lo que salía del corazón del hombre era lo que hacia daño. Mat 15:18
Hay enemigos que parecen gigantes que nos desaniman y nos hacen sentir poca cosa, o nos hacen perder la Fe, o sencillamente nos incitan a actuar como no quisiéramos, algunos son sólo sombras que distorsionan la realidad; pero cualquiera sea su apariencia o efecto, hay una gran promesa de parte de Dios: Somos más que vencedores!
Pero cuidado: no es en nuestras propias fuerzas o sabiduría o habilidad, es por medio de Aquel que nos amó.

Tienes dos opciones:
    1) Les cedes terreno a tus enemigos y cohabitas con ellos negociando derechos, o
    2) sencillamente los expulsas afirmando que ya fueron vencidos.

Entonces, si parece tan sencillo, ¿Por qué nos cuesta tanto? Porque NO lo ponemos en práctica. Y es que el amor de Dios es eso: " práctico", vigente, transforma, LIBERA!

APLICACIÓN:
Compruébalo con este ejercicio:
    *Congoja: No me puedes robar la paz, Dios está presente. *Incertidumbre: Mi futuro está en Sus manos, no temeré y estaré confiado.
    *Incredulidad: Tengo FE para llamar las cosas como si fueran, descanso en Sus promesas.
    *Envidia: Todos somos dignos de ser bendecidos, me alegro por el bien de otros.
    *Odio: Si Dios habita en mi, soy canal de su amor.
    *Enojo: Cuán necio soy cuando estás ahí, opto mejor por la sabiduría de Dios.
    *Tristeza: Hay un gozo innegociable por que soy Su hijo(a), será suficiente.

Inténtalo, identifica el enemigo y ¡atrápalo! en el poder del Espiritu Santo! Deut 20: 3-4