Los teléfonos inteligentes se llaman así, porque hacen posible que en un solo aparato podamos disfrutar de múltiples aplicaciones que nos hacen la vida más cómoda y más práctica. Con un solo aparato de estos podemos disponer de una amplia gama de servicios, incluso sin tener que movernos de la cama. Con un teléfono inteligente, que de paso está al alcance de la gran mayoría de las personas, tenemos e. mail, textos, redes sociales, audios, videos, internet, etc., etc., etc. Pero no está por demás aclarar que todos estos beneficios que nos han llegado sin que hayamos hecho nada, no han surgido de la nada, pues ha sido necesario todo un proceso creativo que ha involucrado muchas personas y que se ha desarrollado durante muchos años.

Los teléfonos inteligentes y sus aplicaciones nos hacen la vida más cómoda y más práctica...

Tal vez el único punto débil de todo este logro tecnológico, es que estos aparatos necesitan recibir continuamente carga para que permanezcan activos y así podamos aprovechar sus enormes beneficios.

Las aplicaciones cada vez son más sofisticadas y nos permiten hacer pagos, activar sistemas de seguridad, hacer compras, e infinidad de otras funciones para hacer frente a los requerimientos de la vida moderna. Tal vez el único punto débil de todo este logro tecnológico, es que estos aparatos necesitan recibir continuamente carga para que permanezcan activos y así podamos aprovechar sus enormes beneficios. Es claro que entre más uso le demos a estos dispositivos, más tiempo de carga vamos a necesitar. Inevitablemente se necesita tener una fuente de poder.

El Universo y todo lo creado, es mucho más que un teléfono inteligente. Son innumerables las aplicaciones que han sido detalladamente diseñadas para hacer que la maravilla de la vida funcione óptimamente y todos los seres que habitamos nuestro mundo gocemos de las mejores condiciones para alcanzar nuestro máximo desarrollo, logremos nuestro mejor desempeño y podamos vivir con un verdadero sentido de propósito y significado.

Del ser humano.. las muchas aplicaciones de que disponemos y que nos permiten tener capacidad de decisión, creatividad, inventiva, además de otras muchas funciones con que hemos sido equipados para que desarrollemos nuestro máximo potencial.

Cuando nos detenemos y contemplamos el diseño del ser humano, quedamos fascinados al considerar las muchas aplicaciones de que disponemos y que nos permiten tener capacidad de decisión, creatividad, inventiva, además de otras muchas funciones con que hemos sido equipados para que desarrollemos nuestro máximo potencial. Y como algo aun más maravilloso, nos podemos dar cuenta que aunque hemos sido diseñados con una misma tecnología, no todos tenemos las mismas aplicaciones, cada uno es en sí mismo un ser único, singular, con sus particulares características y peculiaridades.

Como ocurre con los teléfonos inteligentes y sus diversas aplicaciones, es en todo caso muy irracional que nos atrevamos a decir que nosotros, el invento más sofisticado de todo cuanto ha sido creado hemos salido de la nada. Primero hubo un diseño, una mente, por supuesto un Creador.

Podemos aceptar que realmente hay alguien detrás de todo lo que existe y que este alguien ha cuidado hasta el más mínimo detalle de todo cuanto somos y podemos hacer, o podemos ignorar esto y simplemente conducir nuestra vida haciendo uso de todas nuestras aplicaciones, pero sin tener conciencia de que aunque durante un tiempo hagamos el mejor uso de ellas, (lo que no siempre ocurre), Estamos paulatinamente consumiendo nuestra batería con el inevitable resultado de que al final nos quedaremos sin carga.

Optimizarnos, hacer gala de que somos la mejor versión, requiere que estemos conectándonos a la fuente del verdadero poder. Es una decisión personal, es un asunto de cada uno. Ir a esta fuente del verdadero poder es sobre todo cultivar nuestra vida espiritual, no hablo de religión, hablo de una relación personal con Dios. De la misma forma que en una casa pueda existir un teléfono para cada miembro de la familia, al final la carga del uno no servirá para la del otro.

De igual forma, cada ser humano necesita tener su propio tiempo y espacio para ser recargado.

Y como ocurre con los aparatos electrónicos, esta carga no se produce desde adentro por avanzado que sea el dispositivo, también en nuestro caso, es imprescindible reconocer la necesidad que tenemos de una fuente de Poder, pues únicamente de esta manera nos mantendremos con vida.

Al final no es tan complejo ni tan sofisticado como a veces resulta ser la tecnología. Es algo más bien sencillo. Me refiero a una muy especial forma de comunicación; La oración.

Es una manera práctica de tener relación, es la mejor vía de conexión con la más amorosa y maravillosa fuente del verdadero poder: Dios.

Por: Juan Carlos Muñoz
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