Desde donde quiera que se la mire Israel es un país, una tierra, que no puede pasar desapercibida. Para nuestra cosmovisión bíblica y cristiana, Israel es el lugar de los acontecimientos más relevantes de nuestra historia. Su cultura, sus tradiciones y su impacto en la civilización occidental principalmente son fascinantes.

Es la tierra de la Biblia y de los patriarcas, pero sobretodo, es el lugar que Jesús escogió para nacer y vivir. Allí desarrollo su ministerio, murió, resucitó y ascendió a los cielos; y prospectivamente, Israel es tierra de la profecía. Jesús volverá y establecerá Su reino desde Jerusalén.

Por eso, una de las experiencias más gratificantes y enriquecedoras es poder conocer este lugar tan controversial y confrontador.

Es sin duda, como algunos la han llamado, el milagro del siglo XX, por volver a resurgir después de tantos siglos, recuperar su idioma, cultivar el desierto, doblegar la zona pantanosa y mantenerse vigente, creciendo y desarrollándose a pesar de estar rodeada de países enemigos.

Esto es muy difícil de entender a menos que lo interpretemos desde una perspectiva donde la soberanía de Dios, Su Gracia extraordinaria y Su Misericordia son la impronta divina sobre este pequeño planeta.  Además constituye una de las más grandes evidencias de lo que es el Amor de Dios por un pueblo, Su compromiso con él y la precisión de la Palabra de Dios.

Israel es un lugar de inspiración, de visión y de experiencias profundas, por lo obvio de confrontar nuestra fe, con las huellas frescas de Jesús, pero además, para el que tiene la oportunidad de visitarla, es toda una terapia espiritual. Con razón algunos podemos decir que nuestra vida cristiana fue grandemente enriquecida después de conocer este lugar.

Dios permita que el anhelo de conocer este lugar que comenzamos a amar y añorar como si fuera nuestro, que Él pone en el corazón al comenzar a conocer a Cristo y estudiar Su Palabra, pueda ser puesto no solo en una agenda o proyecto de vida sino que por la fe pueda convertirse en una realidad.

Lo menos que podemos hacer cuando conocemos y entendemos la historia de este pueblo, es orar por ellos, Israel no es la iglesia, aunque espiritualmente sí somos el nuevo Israel de Dios (judío y no judío) que aceptamos a Jesús como el Mesías y le obedecemos como Señor.

Israel como nación, será salva de una manera sobrenatural al final de los tiempos “…y me mirarán a mí, a quien han traspasado.”  Zacarías 12:10

Pronto saldremos en peregrinación a Israel ¿Quieres acompañarnos?

Salir siempre nos permitirá crecer; salir del vientre de nuestra madre nos permitió nacer a una nueva vida, comenzar a madurar y a crecer. Salir de nuestro país nos permite ampliar nuestra visión, conocimientos, etc. Y salir a lugares de tanta trascendencia e incidencia en nuestra vida, fortalece nuestra identidad y nos da más fuerzas para proseguir nuestro camino.

 

Roosevelt Gutiérrez

Dir. Región Sur-Occidente - Cenfol Sión

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