Ahora que la Corte Constitucional compuesta por no más de 9 “genios juristas” de Colombia ha decidido dedicarse a la jurisprudencia aprobando el matrimonio entre homosexuales; surge de nuevo la teoría, fundamentada en estudios científicos, donde se demuestra que el homosexualismo no es algo “innato” entre las personas que desean como libertad decidir su identidad de género. Desde hace años en el mundo se viene hablando del síndrome psicológico llamado “Disforia de Género que es una realidad científica que no les favorece a aquellos que desean vivir la vida basados en la teoría del hedonismo.
 
De acuerdo con el portal español http://www.hazteoir.org al hacer un análisis de la Disforia de Género, quienes padecen este síndrome “Tienen muchas cosas en común. Son adolescentes en los momentos más conflictivos y problemáticos, jóvenes de 14, 15, 16 años, a veces todavía menores. Muchos proceden de familias modestas y la formación cultural sólida no abunda entre ellos. Y todos manifiestan una necesidad urgente y radical de cambiarse de sexo, aquí y ahora”.
La naturaleza humana, y así lo asegura la ciencia, dotó al hombre del cromosoma XY y a las mujeres del cromosoma XX. Así ha sido desde el inicio de la humanidad y así será siempre. Distintos hasta en su misma naturaleza.
¿Basado en esa realidad científica cabe preguntar… entonces en la Corte Constitucional van a crear para “contentamiento de una comunidad que exige derechos de igualdad” un cromosoma YY… y obligará a los colegios a enseñar un nuevo cromosoma salido desde la legislatura colombiana?
 
El portal español continúa debatiendo sobre que comete la actual sociedad que le da más importancia al reconocimiento del género (hombre – mujer – LGTBI) y el no reconocimiento de nuestra verdadera sexualidad (hombre – mujer). Ante ello asegura más adelante frente a una publicación hecha por el Periódico El Pais de España que “Sin el menor rigor científico y apelando a la muy zapatera mezcla de apriorismos y sentimentalidad, la supuesta “información” que ofrecía el periódico del régimen presentaba a adolescentes deseosos de ser por fin libres (“libres”) tras pasar por un quirófano y dejarse allí su identidad natural y un buen fajo de euros”.
 
Indica la información que la “Disforia de Género” · es una alteración psicológica que no está teniendo ni patología ni tratamiento. Dice la publicación que “El problema es que ni quienes viven de ella y la han convertido en negocio saben qué “enfermedad” es, qué la provoca, cómo surge o cómo se combate. Así que estamos ante la enfermedad fantasma. O fantasmagórica.
Para combatirla no se aplican al “enfermo” remedios que la eliminen, sino todo lo contrario. Al jovencito o jovencita que aparece diciendo que su sexo no es suyo, se le somete a dos años de un tratamiento que consiste en cambiar su sexualidad”.
Hoy entonces, que estamos viendo a una Colombia a punto de entrar en esa tendencia del “nomeimportismo” social y libertad sexual cabe preguntarnos… Si la naturaleza decidió genéticamente dotar al hombre de cromosomas XY diferenciándolo de las mujeres con cromosomas femeninos XX quién es el ser humano mismo para cambiar a través de una ley lo que Dios decidió como algo natural.
El debate está abierto pero nuestro soporte más importante lo entrega a la luz de la humanidad la Palabra de Dios cuando dice en Génesis 2: 22-24 “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Lo demás esta salido no solo de lo natural sino de lo espiritual. Ello está en contra vía y expresa sentimientos de rebeldía frente a lo que Dios quiso institucionalizar en el planeta tierra.
 
Invitación a aquellos que padecen Disforia de Género a que busquen a Dios… el los hará libre y entonces conocerán la verdad.
 
Una nueva generación está dispuesta para recibirlos, orar por ellos y acompañarlos en su restauración psicológica y espiritual.
 
Por Felipe Ruiz Gómez
Director Cenfol Piedecuesta

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