¿INDIFERENTE CON TU HERMANO?

Cuando hablamos de apatía en la vida de un cristiano normalmente nos referimos a que no está tomando tiempo para su relación personal con Dios. Pero hoy quiero hablarte de otra apatía que también vivimos mucho y en realidad no le damos tanta importancia.

Quiero que recordemos las palabras de Jesús sobre el gran mandamiento:

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Lucas 10:27 NTV.

Claramente vemos el orden de importancia que enseña Jesús: Dios como prioridad y luego nuestro prójimo. Pero hoy quiero preguntarte, ¿qué tan importante es para ti tu prójimo?

Podemos pasar toda nuestra vida cristiana esforzándonos por cumplir el primer mandamiento pero, ¿olvidamos el segundo?

Si Jesús tomó el tiempo para hablarnos sobre el amor al prójimo significa que es un tema muy importante para Él y para el Padre.

¿Cómo saber si estamos siendo apáticos o indiferentes con nuestro prójimo?

Quiero ayudarte a responder esa pregunta con los siguientes versos de 1 Tesalonicenses 5:11 y 14 – 15.

“Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen. Hermanos, les rogamos que amonesten a los perezosos. Alienten a los tímidos. Cuiden con ternura a los débiles. Sean pacientes con todos. Asegúrense de que ninguno pague mal por mal, más bien siempre traten de hacer el bien entre ustedes y a todos los demás” Lucas 10:27 NTV.

Este es uno de los tantos textos que podríamos estudiar sobre cómo vivir nuestra vida cristiana con respecto a nuestro prójimo. Así que para responder la pregunta formulada, veamos si dentro de nuestras acciones estamos incluyendo lo que Pablo le decía a la iglesia de Tesalónica:

- ¿Aliento a mis hermanos? ¿De alguna forma los edifico? Esto habla de acciones, alentar y edificar. Enseñar a otros y ayudarlos.

- ¿Amonesto a quien veo perezoso? ¿Me acerco a quien es tímido y lo animo?

- ¿Soy tierno con los débiles en la fe o a veces mis palabras duras arrasan con la poca fe que tienen?

- ¿Soy paciente con todos? ¿Trato siempre de que mis acciones sean de bien para otros?

En pocas palabras, ¿estoy siendo egoísta con mi vida o si me ocupo de los demás?

Es tiempo de acabar con la apatía entre hermanos en la familia de Dios. Vivimos en un mundo de pruebas difíciles, por lo que necesitamos esa mano amiga siempre dispuesta a alentarnos y edificarnos en la fe en Dios.

¡Disponte a ser la mano amiga de tu prójimo!

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