¿CUÁNTO VALE UN SEGUNDO DE VIDA?

“Malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí”
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico

Un segundo vale más de 50.000.000.000 billones de dólares, esta cifra se ha calculado aproximadamente como la fortuna mundial en dinero. Si una persona fuese capaz de conseguir este dinero para sí misma y estuviera en el lecho de muerte, igualmente no serviría para arrancarle a la muerte un solo segundo más de vida, por tanto, un segundo de vida vale más de 50.000.000.000 billones de dólares. La lucha del hombre contra su propia especie y desafiando lo racional lo hace caer en su propia telaraña, donde somos víctimas del tiempo quien espera pacientemente para devorarnos. (Tomado de la revista Todo.com)

pero no estamos dispuestos a darle a alguien la libertad para que en diversas situaciones nos ayude a administrar correctamente nuestro tiempo y si es necesario amonestarnos cuando no lo estemos haciendo bien. De modo que rendir cuentas sobre todo de nuestro tiempo, es una muestra de nuestra madurez espiritual.

Casi todas las opiniones sobre cuánto vale un segundo de vida están basadas en lo económico, es decir que, para la mayor parte de los seres humanos su vida está basada en el dinero y en su capacidad adquisitiva, sin tener en cuenta quizás otras variables bien importantes. Entonces, ¿cuánto pienso o quiero en un segundo de vida?

Tal vez en la Escritura Sagrada no has encontrado el valor de un segundo, pero si encontrarás, que el hombre debe rendir cuentas a su creador como buen administrador de lo que Dios ha puesto en sus manos, inclusive de su tiempo.

Sin embargo, no estamos ni acostumbrados, ni dispuestos a rendir cuentas, a menudo algunos solo permitimos que algunas personas vengan y nos aconsejen, casi siempre cuando se está en una situación difícil, grave, o de crisis total, y normalmente cuando ya se han tomado malas decisiones; pero no estamos dispuestos a darle a alguien la libertad para que en diversas situaciones nos ayude a administrar correctamente nuestro tiempo y si es necesario amonestarnos cuando no lo estemos haciendo bien. De modo que rendir cuentas sobre todo de nuestro tiempo, es una muestra de nuestra madurez espiritual.

Recordemos a nuestras abuelas cuando decían “el tiempo perdido los santos lo lloran”, por lo tanto, el segundo es una forma de medición, de vital importancia. Pero ¿qué querían decir con esto? Los abuelos estaban hablando de aprovechar el tiempo y no permitir el ocio porque es allí donde nacen los vicios.

Permítanme recordarles que de la misma manera Dios nos habla de aprovechar bien el tiempo porque es corto, de utilizarlo de la mejor manera posible, eso en parte es la tarea de un buen administrador, quien tendrá que rendir cuentas a su creador. Efesios 5:16: nos advierte claramente sobre esto: “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Ahora bien, no sabemos en que momento el Señor regresará, nos puede llamar a su presencia en cualquier segundo. Esto, nos lleva a unas preguntas importantes y trascendentales de nuestra vida, de las cuales las respuestas también pueden ser variadas, así que, usaremos solo algunos ejemplos:

¿Dónde pasará la eternidad?

“En el cielo claro, yo soy bueno y no le hago mal a nadie”. Pero debo recordarle que la Biblia dice que la Salvación no es resultado de sus propios esfuerzos, por eso nadie puede sentirse orgulloso, ni vanagloriarse. Efesios 2:9.

¿Cree que no hay eternidad?

¿Está seguro? Aprovechando la premisa de la ciencia que dice que la materia (y eso somos), no se crea ni se destruye, puedo decir que efectivamente después de la muerte seremos transformados para enfrentar la eternidad.

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior:

¿Está usted preparado para el encuentro con Dios?

Vale la pena tomar decisiones que nos puedan aliviar del peso de esas preguntas sobre la eternidad y eso solo lo podrá hacer asegurándose de que Cristo vive en su corazón. Si aún no lo ha hecho lo invito de manera sencilla a rendir su vida al creador aceptando la salvación eterna que el regaló con su muerte en la cruz del calvario.

De manera breve dígale: Señor Jesús, perdóname por todos mis pecados, acepto el regalo de salvación que me das, escribe mi nombre en el libro de la vida, y no lo borres jamás. Gracias por el regalo de vida que hoy me das. Amén.

 

Mg. Th. Ferney Flórez Rubio

Director Cenfol Villavicencio

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