NO CONOCEMOS LAS TEMPORADAS DE LA VIDA

¿Por qué nos endeudamos?

Muchas personas no saben identificar sus temporadas, y al desconocerlas se adelantan y consiguen cosas, por medio de la deuda, que tal vez Dios quiera darles en un futuro.

Algunos ejemplos:

“Sale a comer dos veces a la semana a restaurantes, cuando es el tiempo para hacerlo dos veces al mes”.

“Se va a sus vacaciones soñadas y gasta en diez días lo que le tomará más de un año pagar”

“Su televisor viejo que funciona bien, sin embargo, fue reemplazado por uno nuevo de 70 pulgadas que compró a crédito porque estaba en oferta”.


El tema clave aquí es “retardar la gratificación”, es decir, que tenga la madurez para esperar a disfrutar de aquello que anhela hasta el momento en el que lo pueda pagar sin endeudarse.

“La bendición de Señor es la que enriquece y no añade tristeza con ella” Proverbios 10:22

Muchas personas pensaron estar dando un paso de fe a la hora de adquirir algo, cuando en verdad estaban tomando decisiones de manera independiente y después llamaron a Dios para que se involucrara y los sacara adelante. Este tipo de pensamiento es muy pero muy riesgoso. ¿Por qué no esperar un poco más de tiempo, ahorrar y pagar de contado?.

Si usted está pasando por una temporada de “vacas gordas”, no lo gaste todo, ahorre.

“Dios ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo”. Eclesiastés 3:11

Autor: Edwin Castro

 

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