EL MENDIGO

Salí de mi casa en un sol de verano muy fuerte, quizás el más fuerte de los últimos días. Iba en mi carro, con el aire acondicionado encendido al máximo.

Pronto me encaminé por la autopista para dirigirme hacia el centro de la ciudad. El tráfico estaba pesado y fluía de una manera lenta. Iba por el carril izquierdo que limita con el río Medellín y vi a un joven de aproximadamente 28 años de edad, sucio, vestía una pantaloneta,  sin camisa y pelo largo. Sin duda alguna, era un habitante de la calle.

Este joven acababa de darse un baño en el rio y sacudía su pelo como modelo de televisión recién salido de un mar perfectamente claro. Tenía un aspecto refrescante y parecía haber disfrutado de su baño, lo vi tan satisfecho qué inclusive llegué a pensar: "¡Qué calor, quisiera meterme al rio!" De pronto me di cuenta que ese joven se acababa de bañar en el rio en el que cae toda la materia fecal de la ciudad y lo disfrutó. Me dio mucha lástima porque él podía haber sido yo.

Le dije al Señor: “¿No ves a ese hombre? Él es joven, fuerte, tiene pies, manos, cuerpo sano y puede trabajar.  ¿Cómo es posible que se conforme con ese baño pudiendo tener algo mucho mejor? Quede en silencio un rato."

Al poco tiempo, escuché al Señor decirme: "¿Tú crees que no se lo he dicho? Todos los días le digo que tengo algo mucho mejor para él, que le tengo una tina caliente con agua limpia, jabón y shampoo. Incluso le hablo del trabajo que podría tener, de su hogar y de su familia.

Tengo tantas cosas para darle, pero él se ha conformado. Cree que eso es lo mejor, él incluso se engaña y piensa que lo disfruta. Dentro de su grupo social es normal bañarse en el río, ellos lo ven como algo común y no necesariamente malo y eso lo confunde y no lo deja entender que tengo mejores cosas para él."

El Señor continuó hablando y me dijo: "¿sabes JP?  Tú no eres muy diferente a él. Hay prácticas que tú haces que crees que te refrescan, incluso momentáneamente las disfrutas, pero no te das cuenta que te estás bañando en aguas negras. Para ti es normal, incluso para la gente de tu círculo; tu familia y amigos lo ven también como algo del día a día, lo ven como algo bueno, pero yo sé lo que realmente es y te he dicho varias veces y te he mostrado pero te dejas confundir, tú crees que no hay aguas limpias para ti, tu no lo comprendes porque estás inmerso en lo cotidiano de la sociedad que no lo ves, pero yo si puedo ver un panorama más amplio, mis estándares son mejores.

Romanos 12,2 NTV

"No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta."

Autor: Juan Pablo Osorio.

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