Skip to main content
Oct17

Hasta que Cristo sea formado en ti

Mes // Octubre

Hasta que Cristo sea formado en ti
«Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros»
► Gálatas 4:19 (RVR60)


Hay procesos que no se ven, pero transforman. Como el embarazo, la formación de Cristo en nosotros ocurre en lo secreto, en lo profundo, en lo invisible. No es instantánea, ni cómoda, pero es gloriosa.

1. Concepción espiritual: cuando el amor engendra vida. Todo comienza con una intimidad sincera con Dios. No una religión fría, sino una relación viva. El Padre nos ama con un amor cautivador (1 Juan 3:1), pero la pregunta es: ¿lo amamos nosotros con la misma entrega? Jesús le preguntó a Pedro: «¿Me amas más que estos?» (Juan 21:15). Esa pregunta sigue resonando hoy. Porque solo el amor verdadero engendra vida espiritual.

Y esta vida no nace del mundo, sino del Espíritu. Como dice Pablo: «Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido» (1 Corintios 2:12). La concepción espiritual ocurre cuando el Espíritu Santo nos revela lo que el Padre ya nos ha entregado: identidad, propósito, gracia, poder. No lo aprendemos por sabiduría humana, sino por revelación divina.

2. Formación: cuando el carácter de Cristo se gesta en ti. Pablo habla de «dolores de parto» por sus discípulos. ¿Por qué? Porque formar a Cristo en alguien implica dolor, paciencia y perseverancia. Dios usa pruebas, conflictos y silencios para moldear nuestro carácter. Como el cuerpo de una madre cambia durante el embarazo, así cambia nuestra alma cuando Cristo se forma en ella. ¿Estás dejando que Él te moldee, o estás resistiendo el proceso?

Y en este proceso, no hablamos con palabras humanas, sino con las que enseña el Espíritu, «...acomodando lo espiritual a lo espiritual» (1 Corintios 2:13). Es decir, no basta con entender intelectualmente lo que Dios hace: hay que discernirlo espiritualmente. Lo que se forma en ti no es solo doctrina, es vida.

3. Parto espiritual: cuando lo sembrado da fruto. Llega el momento de dar a luz. Pero no sin dolor. El enemigo atacará, los recuerdos dolerán, la autoestima temblará. Pero si perseveras, verás nacer lo que Dios depositó en ti. No te quedes estancado en la gestación. Da a luz. Porque lo que viene de Dios es abundante y transformador. Afectará todas las áreas de tu vida para bien.

Punto de acción:

Así como una madre nota cuándo está embarazada, lo mismo ocurre en lo espiritual. Si Dios ha sembrado algo en ti, ¡no lo abortes por miedo o comodidad! Persevera, ora, confía… y da a luz; la oración acontinuación puede ayudarte despertar tu entendimiento:

“Señor, reconozco que has sembrado algo en mí. No quiero abortarlo por miedo, comodidad o distracción. Ayúdame a perseverar hasta que Cristo sea formado en mí. Que tu Espíritu me revele lo que ya me has concedido, y que lo espiritual se acomode a lo espiritual en mi vida. Hoy decido dar a luz lo que tú has depositado en mí. Amén.”

Lectura bíblica necesaria: Gálatas 4 (DHH)

Leave a comment

You are commenting as guest.