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Oct20

Dos actitudes

Mes // Octubre

Dos actitudes
«Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de Él, la cual actúa poderosamente en mí.»
► Colosenses 1:29 (RVR60)


El apóstol Pablo siempre tenía muy clara su encomienda:
«a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre» Colosenses 1:28

Recibió de parte de Dios toda su carta de funciones:
- Anunciar,
- Amonestar,
- Enseñando con sabiduría, y todo esto para presentar perfecto en Cristo a todos los que les hablaba de Jesús y del evangelio de la salvación.

Ahora venía el cómo hacerlo. Es esto lo más importante a la hora de cumplir con nuestras tareas y encomiendas dadas por Dios para la obra del ministerio y él lo tenía claro:
  • 1a. actitud: Es para la gloria de Dios, no era suya ni la tarea, ni los resultados. Es para colocar como corona a Sus pies, sin extraer absolutamente nada de la gloria y honra que a Dios le pertenece, no al obrero.
  • 2ª. actitud: Todo el poder, la capacidad, la fuerza que Pablo llama “potencia”, viene solamente de Dios y estaba convencido de que actuaba en él y a través de Él para hacer correr con fuerza la obra del ministerio de edificar y desarrollar discípulos multiplicadores que vayan y enseñen a otros.
    Pablo reconoció que este trabajo era una lucha, no era fácil ni trabajo común, por eso no es una encomienda para cualquiera, para todos. Solo los siervos de Dios que reconocen recibirla de Él y para Él, lograrán ver poderosos resultados de esa su ardua tarea.
Es digno de imitar el apóstol Pablo en ambas actitudes, porque mientras reconozcamos como él, que estamos sirviendo a nuestro Dios y lo hagamos, además de usar toda nuestra energía personal, con la “potencia” de Dios, alcanzaremos objetivos y metas increíbles.

Al mismo tiempo, luego de hacerlo, no podemos olvidar que no fue por nosotros ni para nosotros fue para Dios mismo y debemos traer los resultados a Sus pies, como coronas que le adornen y le exalten, solo así veremos resultados como los del apóstol Pablo en el cumplimiento de su tarea y encomienda en la formación de nuevas generaciones de discípulos.

Punto de acción:

¡La comisión nos ha sido dada!: anunciar, amonestar, enseñar para ver perfectos en Cristo a las personas que queremos llevar a ser discípulos multiplicadores de la obra, pero no olvidemos que la honra es para Dios y el poder con que lo hacemos, también. ¿Hay algo que corregir al respecto en tu obra ministerial?

Lectura bíblica necesaria: Colosenses 1 (DHH)

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