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Ene13

El amuleto

Mes // Enero

Parte 2

El amuleto
«La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad….»
► Juan 4:23-24 (RVR60)




...Pero un día, Crist la confrontó con palabras que sonaron como un desafío:
—Si esta amistad es tan importante para ti, no puedes tratarme como un accesorio. Las relaciones no giran solo alrededor de una persona. Yo también tengo cosas que compartir. No se trata de Ana y Crist… sino de Crist y Ana.

La frase quedó suspendida en el aire, como un misterio que Ana no comprendió del todo. Era un llamado a cambiar el enfoque, a dejar de usar la relación como un recurso personal y empezar a vivirla como una comunión real.

En este momento de la historia podemos preguntar: ¿quién es Ana? ¿quién es Crist? La respuesta no es tan obvia como parece. Porque muchos de nosotros, en nuestro caminar espiritual, hemos convertido a Jesús en un “amuleto de suerte”, alguien a quien acudimos solo para que nos vaya bien. Pero Jesucristo no vino para ser un accesorio de nuestras vidas. Su mensaje no se reduce a resolver problemas temporales, sino a ofrecernos una unión eterna.

Recordemos el encuentro de Jesús con la samaritana en Juan 4. Ella buscaba agua, alivio, aceptación. Pero su verdadera necesidad era eterna. Solo cuando comprendió que la adoración debía ser “en espíritu y en verdad” entendió que Cristo no era un recurso para suplir lo temporal, sino la fuente de vida misma.

Así también Ana —y nosotros— debemos dejar de “usar” a Cristo para nuestros intereses. El verdadero cristianismo no es Ana buscando a Crist como amuleto, sino un nuevo nacimiento en el Espíritu, una comunión que trasciende lo terrenal y nos conecta con el Padre en lo eterno.

Punto de acción:

La gracia común nos sostiene, pero la gracia eterna nos transforma. Jesús no es accesorio, es fundamento.

El verdadero cristianismo no consiste en recibir beneficios, sino en adorar en espíritu y verdad.

Hoy decide dar un paso más allá: no te conformes con la bondad común de Dios, entra en la comunión que cambia tu vida para siempre.

Lectura bíblica necesaria: Colosenses 2 (TLA)

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