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Mayo01

El Trabajo

Mes // Mayo

Una Bendición de Dios

El Trabajo
«Todas vuestras cosas sean hechas con amor.»
► 1 Corintios 16:14 (RVR60)


Hoy, Día internacional del Trabajo, y más allá del descanso que algunos pueden tener, es una buena oportunidad para pensar: ¿qué tan bendecidos somos por tener un trabajo? ¿Qué dice Dios sobre trabajar?

A veces pensamos que el trabajo es solo una carga o un mal necesario, pero desde el principio de la creación, Dios nos mostró lo contrario. En Génesis 2:2 leemos que Dios mismo trabajó seis días creando el universo, y al séptimo descansó. Y luego, en el versículo 15, nos dice que puso al hombre en el huerto para que lo labrara y lo cuidara. Es decir, antes del pecado ya había trabajo. El trabajo no fue una maldición, sino parte del diseño original de Dios para nosotros. Trabajar dignifica, forma el carácter y nos da propósito.

Ahora bien, hay momentos en que el trabajo cansa, aburre o parece inútil. ¿Qué hacemos cuando sentimos que lo que hacemos no tiene sentido? Pablo nos responde en Colosenses 3:23:

«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.»

Eso cambia totalmente la perspectiva. Cuando trabajamos como si fuera para Dios, incluso lo más rutinario se convierte en adoración. No se trata solo de cumplir horarios, de recibir un sueldo o de sobrevivir. Se trata de vivir con propósito, de servir a otros y de glorificar a Dios con lo que hacemos cada día.

¿Y qué pasa si hoy no tienes trabajo? ¿Eso quiere decir que Dios se ha olvidado de ti? En absoluto. El Señor Jesús nos dice en Mateo 6:31-32 que no nos afanemos, porque nuestro Padre celestial sabe lo que necesitamos. Aun en el desempleo, Dios sigue siendo nuestro proveedor y tiene cuidado de nosotros. El trabajo puede faltar por un tiempo, pero la fidelidad de Dios nunca falla.

También es bueno recordar que Dios no solo quiere que trabajemos, sino que también disfrutemos del fruto de nuestro esfuerzo. Eclesiastés 3:13 dice:

«Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce del bien de toda su labor.»

Así que sí, trabajar es un privilegio, pero también lo es descansar, compartir y agradecer. Por eso, si tienes un trabajo, dale gracias a Dios por el, hazlo con excelencia y con alegría. Y si no lo tienes aun, no pierdas la esperanza: sigue confiando, buscando, orando… que el Dios que no se cansa de cuidar de los suyos, también tiene preparado algo para ti.

Lectura bíblica necesaria: Génesis 2 (RVR60)

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