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Oct06

En la vejez

Mes // Octubre

En la vejez
«No me deseches en el tiempo de la vejez, cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.»
► Salmo 71:9 (RVR60)


El salmista clama a Dios que no lo abandone en su vejez y debilidad. Se trata de una petición de no ser olvidado ni desamparado por Dios cuando las fuerzas físicas flaqueen, y el texto destaca la confianza en que Dios sea un refugio en esos momentos, pero realmente de parte de Dios tenemos la certeza para ese tiempo de nuestra vida. La pregunta es, ¿Cómo asume el creyente llegar y vivir en esa etapa de la vida?

Es el tiempo donde se confunde la nostalgia con la paz y el parecer no necesitar hacer ya nada más. El alma que discernía espiritualmente llega a convertirse en un maloliente sentir que ya no detecta el fuego del altar y pasa a ser solo el olor de la religión.

Se permite que lo ambiguo y confuso entre a sus corazones y a sus hogares y los corazones se han vuelto apagados no porque se hubieran resistido o rebelado, sino porque por desgaste y no temblar antes de decidir, por falta de vigilancia perdieron la conexión viva que creyeron correspondía al ímpetu de la juventud y en realidad es la expresión de la nueva comunión con Dios a pesar de la edad y la experiencia.

Es el tiempo en que no se puede dejar que la vejez duerma y no esparza suave olor a santidad en la casa, en la iglesia, en todo lugar. Ya no huele a fuego santo, a alabanza, porque, el cuerpo se debilita, pero el espíritu debió mantenerse alerta y como no lo hizo, el infierno puso tropiezo.

Un peligro que viene con nostalgia… es el vivir del ayer. El riesgo de que el recuerdo ocupe el lugar de la presencia de Dios en la vida. El corazón se endurece sin darse cuenta. Sirve, pero sin quebrantos. Ora sin esperar respuesta. Hombres y mujeres que en sus últimos años dejaron de anhelar lo nuevo de Dios, empezaron a vivir más de lo que vivieron que de lo que pueden vivir ahora. La llama en el altar se apagó ya no se oye la voz de Dios, fue el caso del sacerdote Eli, en 1 Samuel 3:1 b dice: y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

Cosa tremenda sucedió en ese sacerdocio, Elí no notó, ni estorbó a sus hijos sus malas acciones y hasta el arca fue tomada por los enemigos. Ya no temblaba ante la presencia de Dios y estaba anclado a lo aprendido y vivido en el pasado.

Punto de acción:

Cualquiera que sea tu edad hoy puede ser un buen momento para considerar el aceite, la comunión íntima habla de ello. Este es el día para unos prepararse u otros para retomar, pero Dios espera más de nuestra vejez en la relación con Él.

Lectura bíblica necesaria: Salmo 71 (RVR60)

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