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Oct07
En la vejez 2
Mes // Octubre
Parte 2

► Salmo 71:18 (RVR60)
El paso de los años y el reconocimiento de la vejez cronológica es un tiempo que Dios bien utiliza a Su favor en nuestra casa, en la iglesia, en Su obra y en cada lugar en que nos movemos. En esta edad podemos enseñar sabiduría llena de unción, ejemplo, estilo de vida, con rodillas y rostros marcados por la vida de oración.
No podemos vivir del ayer, todavía hay gloria que disfrutar y conocimiento que tener, más aún presencia y voz que Dios querrá entregarnos, así dice la Palabra de Dios en Joel 2:28 y Hechos 2:17 «los ancianos soñarán sueños» no son sueños del pasado, sino de los que hoy aún escuchan la voz de Dios y viven de Su revelación.
En la vejez se puede caer en la oración vacía por dejar de buscar revelación fresca, acostumbrarse a comer pan viejo y dice el Señor en Génesis 3:9 «¿dónde estás?»
No pregunta cuanto predicaste años atrás, no pregunta cuanto oraste y ayunaste antes. No le inquieta saber que milagros viste y cuantas oraciones respondidas. Pregunta el Señor por el hoy. Dónde estás y que haces y vives hoy.
Jesús nos enseñó a pedir el «pan nuestro de cada día» (Mateo 6:11) no el de ayer, porque el Espíritu Santo no se mueve en memorias del pasado sino en Su presencia actual. Moisés y Juan son un ejemplo de cómo Dios les confió secretos propios de su actividad y vida espiritual aún en la vejez. No eran un monumento religioso, sino un instrumento actual.
¿Por qué sucede todo eso? Porque muchos, escudados en la edad de su vejez permiten que se les apague su lámpara y no aprenden a vivir de visiones que la lámpara alimentada día a día en la presencia de Dios nos permite ver cumplida Su promesa en el Salmo 92:14 «Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes».
Esta porción de la Escritura usa la metáfora de un árbol o palmera plantado junto al Señor para describir la prosperidad del justo. Al igual que una palmera que se mantiene fuerte y productiva en la vejez, los justos continuarán dando fruto y estarán llenos de vida y vitalidad.
Punto de acción:
Podemos empezar a mirar los frutos de nuestros años, aún en la vejez, con su resultado por nuestra vida íntima y comunión con Dios y ella debe dar demostración de que no nos quedamos en el recuerdo del pasado ni las experiencias idas sino que es tan actual como lo fuera en la juventud.
No podemos vivir del ayer, todavía hay gloria que disfrutar y conocimiento que tener, más aún presencia y voz que Dios querrá entregarnos, así dice la Palabra de Dios en Joel 2:28 y Hechos 2:17 «los ancianos soñarán sueños» no son sueños del pasado, sino de los que hoy aún escuchan la voz de Dios y viven de Su revelación.
En la vejez se puede caer en la oración vacía por dejar de buscar revelación fresca, acostumbrarse a comer pan viejo y dice el Señor en Génesis 3:9 «¿dónde estás?»
No pregunta cuanto predicaste años atrás, no pregunta cuanto oraste y ayunaste antes. No le inquieta saber que milagros viste y cuantas oraciones respondidas. Pregunta el Señor por el hoy. Dónde estás y que haces y vives hoy.
Jesús nos enseñó a pedir el «pan nuestro de cada día» (Mateo 6:11) no el de ayer, porque el Espíritu Santo no se mueve en memorias del pasado sino en Su presencia actual. Moisés y Juan son un ejemplo de cómo Dios les confió secretos propios de su actividad y vida espiritual aún en la vejez. No eran un monumento religioso, sino un instrumento actual.
¿Por qué sucede todo eso? Porque muchos, escudados en la edad de su vejez permiten que se les apague su lámpara y no aprenden a vivir de visiones que la lámpara alimentada día a día en la presencia de Dios nos permite ver cumplida Su promesa en el Salmo 92:14 «Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes».
Esta porción de la Escritura usa la metáfora de un árbol o palmera plantado junto al Señor para describir la prosperidad del justo. Al igual que una palmera que se mantiene fuerte y productiva en la vejez, los justos continuarán dando fruto y estarán llenos de vida y vitalidad.
Punto de acción:
Podemos empezar a mirar los frutos de nuestros años, aún en la vejez, con su resultado por nuestra vida íntima y comunión con Dios y ella debe dar demostración de que no nos quedamos en el recuerdo del pasado ni las experiencias idas sino que es tan actual como lo fuera en la juventud.
Lectura bíblica necesaria: Salmo 92 (RVR60)
Autor: María Piedad Mesa
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