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Oct15
Los giros de la vida
Mes // Octubre

► 1 Corintios 15:58 (RVR60)
La vida se presenta muchas veces como un camino lineal y predecible. Hacemos planes, nos fijamos metas y nos esforzamos por alcanzar lo que consideramos nuestro destino. Sin embargo, la Biblia nos enseña que el camino de la vida está lleno de giros inesperados. (Eclesiastés 9:11)
Esta imprevisibilidad, aunque a veces desafiante, es también la fuente de las más grandes bendiciones. A veces pensamos que lo que hacemos es en vano, pero no lo es. Dios, de alguna manera nos sorprende. Son esos momentos inesperados, un encuentro casual que cambia nuestro rumbo, una oportunidad que surge de la nada, una sanación que parecía imposible, los que nos revelan la mano de Dios actuando en nuestras vidas. Estas sorpresas son el regalo de un Dios que nos conoce y nos ama profundamente, desde antes de nacer, Dios sabe que es lo mejor para tu vida.
«Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas". Salmo 139:16.
Tu camino está diseñado por Dios, y las bendiciones que recibimos, tanto grandes como pequeñas, son parte de ese plan divino, son las manifestaciones de su gracia y su fidelidad.
Lo que parecía una utopía se vuelve Posible, ver el Reino de Dios y disfrutar el maravilloso regalo de la vida, en Cristo Jesús es posible.
La palabra "utopía" se asocia con un ideal inalcanzable, un lugar perfecto que no existe. Pero para los hijos de Dios, la utopía no es un sueño imposible, sino una realidad que se gesta en el aquí y el ahora: en el Reino de Dios. Jesús nos enseñó a orar: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" Mateo 6:10, y es declaración de que la voluntad de Dios, la justicia, el amor, la paz y la redención, puede manifestarse en nuestras vidas y en nuestro mundo.
Cada vez que perdonamos, cada vez que servimos a los necesitados, cada vez que nos unimos en comunidad y adoración, estamos experimentando un anticipo del cielo en la tierra.
«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes; creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano". 1 Corintios 15:58.
Lo que hacemos no es vano. En un mundo lleno de incertidumbre y desilusión, la verdadera esperanza no se basa en nuestras propias capacidades o en las circunstancias. La esperanza en Cristo es el fundamento de nuestra fe. «El ancla firme y segura para el alma". Hebreos 6:19. Que nos mantiene estables en medio de las tormentas de la vida. Es firme y segura porque no se basa en promesas vacías, sino en la resurrección de Jesucristo. Él venció a la muerte y nos abrió el camino hacia una vida nueva y abundante (Juan 10:10).
Cuando la vida nos golpea o cuando la utopía parece una ilusión, volvemos a la cruz. En la crucifixión y resurrección, vemos la mayor sorpresa de todas: lo que parecía ser una derrota total, se convirtió en la victoria definitiva. Esta es la base de nuestra esperanza y nuestra confianza radical en que, sin importar lo que enfrentemos, Cristo está con nosotros y su plan de redención se cumplirá.
Punto de acción:
Oremos:
Señor ayúdame a recordar que cada día de mi vida es una bendición dada por ti, anhelo disfrutar esas bendiciones y mantenerme con gozo en el aquí y el ahora, viviendo a plenitud y con la utopía real que mi vida en ti será de bendición en el nombre de Cristo Jesus, amen.
Esta imprevisibilidad, aunque a veces desafiante, es también la fuente de las más grandes bendiciones. A veces pensamos que lo que hacemos es en vano, pero no lo es. Dios, de alguna manera nos sorprende. Son esos momentos inesperados, un encuentro casual que cambia nuestro rumbo, una oportunidad que surge de la nada, una sanación que parecía imposible, los que nos revelan la mano de Dios actuando en nuestras vidas. Estas sorpresas son el regalo de un Dios que nos conoce y nos ama profundamente, desde antes de nacer, Dios sabe que es lo mejor para tu vida.
«Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas". Salmo 139:16.
Tu camino está diseñado por Dios, y las bendiciones que recibimos, tanto grandes como pequeñas, son parte de ese plan divino, son las manifestaciones de su gracia y su fidelidad.
Lo que parecía una utopía se vuelve Posible, ver el Reino de Dios y disfrutar el maravilloso regalo de la vida, en Cristo Jesús es posible.
La palabra "utopía" se asocia con un ideal inalcanzable, un lugar perfecto que no existe. Pero para los hijos de Dios, la utopía no es un sueño imposible, sino una realidad que se gesta en el aquí y el ahora: en el Reino de Dios. Jesús nos enseñó a orar: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" Mateo 6:10, y es declaración de que la voluntad de Dios, la justicia, el amor, la paz y la redención, puede manifestarse en nuestras vidas y en nuestro mundo.
Cada vez que perdonamos, cada vez que servimos a los necesitados, cada vez que nos unimos en comunidad y adoración, estamos experimentando un anticipo del cielo en la tierra.
«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes; creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano". 1 Corintios 15:58.
Lo que hacemos no es vano. En un mundo lleno de incertidumbre y desilusión, la verdadera esperanza no se basa en nuestras propias capacidades o en las circunstancias. La esperanza en Cristo es el fundamento de nuestra fe. «El ancla firme y segura para el alma". Hebreos 6:19. Que nos mantiene estables en medio de las tormentas de la vida. Es firme y segura porque no se basa en promesas vacías, sino en la resurrección de Jesucristo. Él venció a la muerte y nos abrió el camino hacia una vida nueva y abundante (Juan 10:10).
Cuando la vida nos golpea o cuando la utopía parece una ilusión, volvemos a la cruz. En la crucifixión y resurrección, vemos la mayor sorpresa de todas: lo que parecía ser una derrota total, se convirtió en la victoria definitiva. Esta es la base de nuestra esperanza y nuestra confianza radical en que, sin importar lo que enfrentemos, Cristo está con nosotros y su plan de redención se cumplirá.
Punto de acción:
Oremos:
Señor ayúdame a recordar que cada día de mi vida es una bendición dada por ti, anhelo disfrutar esas bendiciones y mantenerme con gozo en el aquí y el ahora, viviendo a plenitud y con la utopía real que mi vida en ti será de bendición en el nombre de Cristo Jesus, amen.
Lectura bíblica necesaria: 1 Corintios 15 (DHH)
Autor: Norbey Rodríguez
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