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Oct08

Más cerca en la tormenta

Mes // Octubre

Más cerca en la tormenta
«Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos».
► 2 Corintios 4:8-9 (RVR60)


Es natural preguntarnos por qué, justo cuando nos acercamos más a Dios, la vida parece ponernos a prueba con malas noticias, enfermedades, soledad o dificultades.

Estos momentos pueden sentirse como una contradicción, incluso como una traición a la fe que estamos cultivando. Sin embargo, estas situaciones no son señal de que Dios nos ha abandonado, sino una invitación a una fe más profunda y genuina.

Las pruebas son parte del camino de la vida cristiana.

«Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse a diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.»

Santiago 1:2-3


En estos versículos, la palabra clave es constancia. No se trata de una prueba para ver si somos dignos, sino de un proceso de refinamiento. Así como el oro se purifica con fuego, nuestra fe se fortalece a través de las tribulaciones.

Cuando la vida nos golpea, es fácil aferrarnos a Dios por lo que puede darnos: paz, salud, prosperidad. Pero las dificultades nos obligan a buscarlo por quien Él es: nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestro consuelo inmutable. Es en ese desierto donde se revela la verdadera naturaleza de nuestra fe.

En la enfermedad y la soledad Job esperó en Dios, a pesar de perderlo todo: sus hijos, sus bienes, su salud. Nunca maldijo a Dios. En su momento más bajo, declaró:

«Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.»
Job 1:21


Su historia nos muestra que la verdadera fidelidad no se basa en las circunstancias, sino en la confianza en el carácter de Dios, incluso cuando no entendemos sus planes.

Cuando nos sentimos solos, como si nadie nos comprendiera, Dios nos recuerda que Él está siempre con nosotros:

«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»
Isaías 41:10


Esta promesa no depende de nuestra situación, sino de su fidelidad eterna.

El propósito detrás del dolor

Cuando las dificultades llegan justo cuando estamos más cerca de Dios, es un llamado a examinar la base de nuestra fe.

¿Buscamos a Dios por sus bendiciones o por su presencia?

Es en la adversidad donde nuestra relación con Él se transforma. Allí aprendemos a descansar en su soberanía y a encontrar gozo no en la ausencia de problemas, sino en la certeza de que Él camina con nosotros a través de ellos.

La Biblia no promete una vida sin problemas, sino una vida con un Dios que nos sostiene en medio de ellos. Así que, cuando enfrentes una mala noticia, una enfermedad, la soledad o cualquier dificultad, no te alejes.

Acércate aún más. Es en esos momentos donde se forja una fe inquebrantable, una que puede decir con el salmista:

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.» Salmo 23:4




Punto de acción:

Oremos
Dios, hoy más que nunca anhelo buscarte. Por encima de cualquier adversidad, te pido que tu presencia me acompañe dondequiera que vaya, y que pueda descansar en ti a pesar de todo. Hoy deseo tener un encuentro contigo, y que mi fe sea renovada y avivada. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Lectura bíblica necesaria: 2 Corintios 4 (RVR60)

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