VER MÁS REFLEXIONES DIARIAS
Oct24
Orden o caos II
Mes // Octubre
Parte 2

► Juan 3:6 (RVR60)
Seguimos hablando del orden en nuestros pensamientos conforme a la guía del Señor Jesucristo, en Romanos 8:6 y Juan3:6 nos muestra cómo se contrapone en nuestra mente dos realidades: la carne y el Espíritu.
Ocuparse de la carne significa vivir guiados por deseos egoístas, temores y rutinas que producen separación de Dios y, lamentablemente en última instancia, muerte espiritual.
Dedicarse al Espíritu implica someter la voluntad diaria (Mateo 22:37) a la obra transformadora del Espíritu Santo; esto no solo produce nuestra salvación, sino una forma de vida marcada por la paz interior y el hacer la voluntad de Dios. La paz mencionada no radica en lo externo sino en la tranquilidad y gozo que se mantiene cuando el corazón está ordenado por Dios.
Veamos dos elementos más que nos ayudarán en el proceso de ordenar la mente y por ende la vida.
Tercero. Genera disciplinas.
Y por último, vive ordenadamente; esta es la evidencia práctica de una vida orientada por el Espíritu. Una mente guiada por el Espíritu debe manifestar los frutos de este mismo:
«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.» Gálatas 5:22-23
Punto de acción:
Ordenar la vida alrededor de estas verdades transforma nuestras prioridades, calma el interior y produce el fruto que se hace visible.
Oremos
Señor, lléname de tu Espíritu; que mi atención no se quede en lo que mata sino en lo que da vida y paz. Que cada decisión refleje Tu fruto en mí. Amén.
Ocuparse de la carne significa vivir guiados por deseos egoístas, temores y rutinas que producen separación de Dios y, lamentablemente en última instancia, muerte espiritual.
Dedicarse al Espíritu implica someter la voluntad diaria (Mateo 22:37) a la obra transformadora del Espíritu Santo; esto no solo produce nuestra salvación, sino una forma de vida marcada por la paz interior y el hacer la voluntad de Dios. La paz mencionada no radica en lo externo sino en la tranquilidad y gozo que se mantiene cuando el corazón está ordenado por Dios.
Veamos dos elementos más que nos ayudarán en el proceso de ordenar la mente y por ende la vida.
Tercero. Genera disciplinas.
- «Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos» 1 Timoteo 6:12 ¿Tienes coraje y deseo de crecer en tu fe?
- «Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación» 1 Pedro 2:2 ¿Te alimentas de palabra viva?
- «Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.» Mateo 6:6 ¿Quién es tu mejor amigo?
Y por último, vive ordenadamente; esta es la evidencia práctica de una vida orientada por el Espíritu. Una mente guiada por el Espíritu debe manifestar los frutos de este mismo:
«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.» Gálatas 5:22-23
- Decisiones: La carne busca gratificación inmediata; el Espíritu busca lo que edifica y exalta a Dios.
- Emociones: La carne amplifica ansiedad e ira; el Espíritu genera paz, paciencia y gozo aun en la prueba.
- Relaciones: La carne produce conflicto y orgullo; el Espíritu produce mansedumbre y benignidad.
- Prioridades: La carne organiza la vida según conveniencia; el Espíritu reubica o centra a Dios en tu vida y ordena tiempo, recursos y afectos como resultado.
Punto de acción:
Ordenar la vida alrededor de estas verdades transforma nuestras prioridades, calma el interior y produce el fruto que se hace visible.
Oremos
Señor, lléname de tu Espíritu; que mi atención no se quede en lo que mata sino en lo que da vida y paz. Que cada decisión refleje Tu fruto en mí. Amén.
Lectura bíblica necesaria: Juan 3 (RVR60)
VER MÁS REFLEXIONES DIARIAS