Skip to main content
Oct10

¿Pan o piedra?

Mes // Octubre

La fe que mastica lo imposible

¿Pan o piedra?
«¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?».
► Mateo 7:9 (RVR60)


Jesús plantea dos preguntas retóricas que, al parafrasearlas, revelan una verdad conmovedora:

“¿Qué padre querría romperle los dientes a su hijo? ¿Quién desearía verlo mordido por una serpiente?” La respuesta es obvia: ninguno.

Sin embargo, cuando nuestras oraciones parecen no ser respondidas como esperamos, sentimos que recibimos piedras en lugar de pan, serpientes en vez de pescado. Nos frustramos, dudamos, y hasta culpamos a Dios por no entendernos. Pero quizás el problema no está en lo que recibimos, sino en cómo interpretamos lo que Dios nos da.

Tres razones para confiar en Dios

1. La sinceridad de Dios.
Jesús pregunta: «¿Qué hombre hay…?» Esta pregunta revela que Dios no engaña. Si pedimos algo en oración, Él no nos dará algo dañino o contrario a su voluntad. Su respuesta siempre es sincera, aunque no siempre sea lo que esperábamos.

2. La superioridad de Dios.
«¿Cuánto más vuestro Padre celestial…?»
Si los padres humanos, con sus fallas, saben dar cosas buenas, ¿cuánto más lo hará Dios, que es perfecto en amor y sabiduría? Su respuesta siempre supera nuestras expectativas, aunque a veces lo descubrimos con el tiempo.

3. La santidad de Dios
«Da cosas buenas…» Como afirma Santiago 1:17:

«Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación.»
Dios no contamina ni corrompe con lo que da. Su provisión es justa, suficiente y santificadora.

Punto de acción:

Lo que Dios nos da puede parecer una piedra, incluso saber a piedra… pero no lo es. Su Palabra no falla. Aunque no sea lo que pedimos ni lo que deseábamos, es lo mejor para nosotros. En algún momento, entenderemos y agradeceremos su respuesta.

Confía. Aunque lo que recibas hoy no tenga la forma que esperabas, viene de un Padre que no se equivoca. Su plan es bueno, agradable y perfecto. (Romanos 12:1-2)

Lectura bíblica necesaria: Mateo 7 (DHH)

Leave a comment

You are commenting as guest.