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Jul25
Escucha
Mes // Julio

► Deuteronomio 6:4-5
¿Qué querrá decir el Señor al iniciar esta porción bíblica, diciendo “escucha”?
Realmente es que el escuchar es poner atención, prestar oído a lo que alguien dice o a un sonido que se puede percibir. Es un acto voluntario que implica intencionalidad por parte de la persona, y tal acción tiene un valor infinito pues demuestra el interés en conocer lo que los demás expresan o piden, a través de ello el ser humano lograría equivocarse menos y en el área de las relaciones sería una buena oportunidad tanto para ganar nuevas amistades como para sostener las que se tienen.
Podemos pensar entonces, la razón de Dios para pedir que escuchemos. Él pide atención a Sus Palabras, intencionalidad ante lo que entendimos que nos ha dicho y, de paso, demostrarle el interés que por Él y Sus dichos debemos tener a través de la obediencia irrestricta a ellos.
La exhortación a escuchar con atención la Palabra de Dios se ha repetido en todas las épocas de la historia donde Dios mismo ha querido estar al cuidado, al tanto del ser humano. Y si pensamos en Jesús, también repetidamente hizo una exhortación que hasta nuestros días está llena de validez e importancia:
Igualmente nos ha dejado una motivación especial para escucharle:
Coloquialmente se ha dicho del género humano que fuimos dotados de dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos. El apóstol Santiago también nos recomienda que seamos prontos en escuchar, porque es la base para la obediencia. Por lo tanto, teniendo recibido el concepto, nos será fácil aplicarlo.
¡Debes escuchar la voz de Dios a través de Su Palabra! La fuente de mayor importancia y seguridad a nuestra vida es que la Palabra de Dios es Jesús, Él es el Verbo encarnado, se hizo hombre para traernos la Palabra que el Padre en Su inmenso amor tenía para cada uno de nosotros y la representó en Su persona, hecho hombre como nosotros, pero conservando toda Su deidad y la habló para que el escucharla trajera a los corazones certeza de la presencia de Dios en el mundo. Toda esta magna razón es la que le da todo el valor a la Palabra de Dios escrita y dicha para nuestro conocimiento y obediencia, a través de los tiempos.
Oración
Mi buen Dios, escucho hoy tu gran mensaje: Tú, el Señor uno solo eres. Lo tomaré con toda diligencia e intencionalidad para ponerlo por obra.
Autor: María Piedad Mesa