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Ago09

La sensatez

Mes // Agosto

La sensatez
«…y su mujer se llamaba Abigail. Y la mujer era inteligente y de hermosa apariencia… »
► 1 SAMUEL 25:3


En una conversación de mujeres creyentes, maestras y escritoras para la congregación. Alguna de ellas dijo, voy a escribir un nuevo libro sobre Jesús y una de las que le oían, quizá con menos conocimiento le preguntó: ¿ha cambiado Jesús? ¿Hay algo más que decir de Él? Muy feliz la futura escritora le contestó ante la mirada intrigante de las demás: “Jesús no ha cambiado, pero ha hecho tanto en mi vida, que tengo mucho más que decir sobre Él. ¡Escribiré cosas nuevas porque Él ha cambiado mi vida!”. ¡Qué hermosa lección! ¡Quiero aplicarla a mi vida: ¡Conozco a Jesús hace muchos años, tiempo durante el cual he confirmado que Él no ha cambiado, pero ha cambiado mi vida en gran manera!

Existen dimensiones en la vida de un creyente que son transformadas por Jesús, y estas transformaciones ejercen una profunda influencia en aquellos que los rodean. Aquellos que compartimos nuestra vida con Jesús somos testigos de cómo su obra nos bendice y, a su vez, se convierte en una bendición para otros. Entre las muchas virtudes que Jesús cultiva en nosotros, me gustaría enfocarme en una en particular: la sensatez, cualidad de las personas prudentes, con buen juicio, que actúan y toman decisiones con madurez y cordura. La palabra, como tal, proviene del latín sensātus. Se relaciona estrechamente con la prudencia y el juicio en la forma de actuar, de tratar con otras personas, de pensar, decidir y comunicar.

La Biblia habla de Abigail como la esposa de un hombre rico y áspero que se llamaba Nabal, mujer sensata y humilde, que además era hermosa y espiritual (1 Samuel 25:3).

Abigail supo actuar con sabiduría e inteligencia, y así evitó una desgracia. Ella y Nabal vivían en la región donde David, futuro rey de Israel, se escondía de sus enemigos. Mientras David y sus hombres estaban allí, protegían de los ladrones a los rebaños de Nabal. Un día, David envió a unos mensajeros a pedirle comida a Nabal, pero Nabal se negó y fue muy grosero. Esto enfureció a David, así que salió para matar a Nabal y a todos sus hombres (1 Samuel 25:10-12, 22) pero Abigail se enteró de lo que había hecho su esposo y reaccionó rápidamente:

- Mandó que sus sirvientes llevaran alimento a David y sus hombres.
- Ella fue detrás de los sirvientes y le suplicó misericordia a David (1 Samuel 25:14-19, 24-31).
- David no solo vio su regalo, también se dio cuenta de que era una mujer prudente, pues quería evitar una gran tragedia en la región.

Luego escuchó su consejo y reconoció que Dios la estaba usando para evitar una tragedia (1 Samuel 25:32, 33). Al poco tiempo, Nabal murió y Abigail se convirtió en esposa de David (1 Samuel 25:37-41).

Comprendo que Abigail a pesar de ser una mujer hermosa y muy rica, tenía un punto de vista equilibrado de sí misma. Para mantener la paz, estuvo dispuesta a disculparse por algo que ella no había hecho. Abigail manejó una situación complicada con calma, tacto, valentía e inteligencia.

Punto de acción

¿En qué momentos de tu relacionamiento diario en familia, en la iglesia, en el trabajo, en tu lugar de estudio, debes ejercitar tu sensatez y permitir que Dios te use para conciliar, bendecir y ser de ayuda y paz para tus cercanos?

Lectura bíblica necesaria: 1 Samuel 25

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