[widgetkit id="2"]
Ago18
Nada podía fallar
Mes // Agosto

► Jeremías 29:11
Todo estaba listo: documentación solicitada completa, con sus soportes, con absoluta transparencia, sin mentiras, sin excusas, el proceso había sido llevado a cabo con toda la eficiencia requerida y se había obtenido la aceptación y aprobación de los departamentos correspondientes. Las oraciones y promesas, las penitencias y sacrificios, todo estaba hecho. ¡¡Nada podía fallar!! Pero falló.
La decisión de una sola persona echó por tierra los sueños, planes e ilusión. ¡Desilusión total! ¡Desaliento absoluto! ¡Dolor! ¡Cuestionamientos! ¡Culpas! ¡Llanto! Todo junto bombardeaba la fe y la confianza en un Dios sobre el cual posaba la esperanza lograr el tan deseado anhelo, y ahora las puertas se habían cerrado, todo había sido inútil.
Pablo le escribe una segunda carta a Timoteo, exhortándolo a no perder la fe en un tiempo de aflicción - por el cual se lamentaba hasta las lágrimas - sino que, por el contrario, avive el fuego del don puesto en él, animándolo a dar testimonio sin vergüenza, con el espíritu dado por Dios, que no es de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio, recordándole que es Su Propósito y Sus Obras y no las nuestras, las que se cumplen. (2ªTim 1:6-9)}
Condicionamos la Voluntad de Dios a la nuestra, Dios es Omnisciente (que todo lo sabe), podemos cumplir reglas, mandamientos, oraciones, promesas, con la mejor intención, pero no podemos mover al Señor a hacer lo que nosotros queremos, Él tiene un propósito mucho mejor al que buscamos por nuestros propios medios
Oración
Señor, es natural sentirnos desalentados y decepcionados cuando nuestros anhelos no se cumplen, pero que lo importante sea, seguir confiados y avivando nuestro espíritu con el espíritu dado por ti. Ayúdanos con tu Santo Espíritu a acogernos siempre confiados a Tu Voluntad que es buena, agradable y perfecta, ¡siempre!
Jeremías 29
Autor: Janeth Medina David