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Abr11

Tres cosas buenas

Mes // Abril

Tres cosas buenas
«Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca fallan sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es el Señor, por eso en él esperaré. Bueno es el Señor para los que en él confían, para los que lo buscan. Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.»
- Lamentaciones 3:22-26

BUENO ME ES HABER SIDO HUMILLADO, para que aprenda tus estatutos (Salmo 119:71)

¿Por qué?

* Aunque ser humillados no es algo deseable, pero hay reposo en el alma cuando sabes que tu vida cuenta para Dios. La humillación frecuentemente es el resultado de andar descarriados y no guardar su palabra (Salmo 119:67).
* La formación del carácter va ligada al trato íntimo del corazón, y no a la complacencia de los deseos (Proverbios 25:27-28)
* En el proceso de formación del carácter, el Señor no desecha para siempre; antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias (Lamentaciones 3:27-32).

BUENO ES ESPERAR EN SILENCIO LA SALVACION DEL SEÑOR (Lamentaciones 3:26)

¿Por qué?

* Dios siempre tiene un propósito en la aflicción (Lamentaciones 3:33).
* Cuando pases por aflicción, pon guarda a tus labios, no dejes que tu boca te haga pecar. La boca se jacta de grandes cosas, y es mejor callar que hablar neciamente (Santiago 3:2-5).
* Es mejor dar lugar a la justicia de Dios, y no pagar mal por mal (Romanos 12:17-21). Al que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Lamentaciones 3:30; Mateo 5:38-42).

BUENO ES JEHOVÁ A LOS QUE EN ÉL ESPERAN, al alma que le busca (Lamentaciones 3:25).

¿Por qué?
* Porque Dios es bueno y hace bien todo (Salmo 119:65,68).
* Dios conoce a los que en él confían (Nahum 1:7).
* Es tu confianza en Dios, y no tus actos de justicia, lo que te justifica delante de Dios (Filipenses 3:9).

Oración:

Padre, reconozco que es bueno haber sido humillado para que aprenda a guardar tus mandamientos. El hecho de pasar por momentos duros, no me hace dudar de tu bondad, más bien se trata de tu escuela de formación. Ayúdame en mis momentos de debilidad porque sé que tú eres bueno y conoces a los que en tí confían.

Lectura bíblica necesaria: Lamentaciones 3:22-33

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