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Mi Refugio
Mes // Octubre 2024

Refugio: (Re: “otra vez”, fugio: “huir”). Etimológicamente, podemos definir que no solo se refiere a protección, sino también a la forma de escapar de un problema o peligro.
Conocemos o hemos oído hablar de diferentes tipos de refugios, desde una pequeña carpa o tienda de campaña hasta un gigantesco espacio de concreto bajo tierra. En ambos casos, la esperanza es brindar protección y generar un sentimiento de salvación o seguridad en circunstancias desfavorables.
El salmista, en una veintena de ocasiones, presenta a Jehová, la roca fuerte, como el sitio seguro que nos protegerá. Lo interesante es que no siempre el peligro se debía a un asunto externo; a veces era interno, como los propios pecados del salmista y el juicio que estos podían acarrear.
Tal como se expresa en el Salmo 32, David reconoce que su estado de angustia era provocado por su rebeldía y lejanía de Dios: «Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.» (v. 3). Pero, tan pronto como confesó y dejó de encubrir su maldad, comprendió la protección de Dios ante un juicio futuro: «Por lo tanto, que todos los justos oren a ti, mientras aún haya tiempo, para que no se ahoguen en las desbordantes aguas del juicio.» (v. 6, NTV).
David también tuvo que enfrentar batallas externas contra enemigos como los filisteos, quienes parecían estar por todo el territorio como un virus. Los enfrentó con fe, venciendo al hombre fuerte, Goliat (el temor), y logrando así que el resto huyera. David conoció al Señor como el refugio seguro, su castillo y fortaleza.
Punto de acción:
Sin duda, la connotación más relevante de refugio en estos tiempos peligrosos y de angustia, es la de obtener protección personal y familiar, o quizás la necesidad de una respuesta a nuestras oraciones por aquellos que están en un hospital. Para quienes el Señor y su palabra son su refugio, entonces estarán seguros. Pero no olvides protegerte de ti mismo.
Autor: Néstor Yezid García