Mayo24
No temas al hombre, teme solo a Dios
Mes // Mayo 2024

► Proverbios 29:25
Este es un proverbio doble, tiene parte a) y parte b), y cada una de ellas es una verdad en sí misma. Pero juntas nos proveen una completa enseñanza acerca de nuestro comportamiento. El temor es un calificativo del ánimo que nos hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.
Pero esta porción nos dice que hay dos maneras de tenerlo y expresarlo:
Nuestra alma debe estar enteramente entrenada cada día para confiar solamente en Dios. No hay lugar a ambivalencias ni a caminos intermedios. Debemos decidir claramente si servimos a Dios o a los hombres. El apóstol Pablo tomó esa decisión y hasta el día de hoy es un excelente ejemplo para nuestra mente y convicciones, cuando dijo:
«Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo» Gálatas 1:10
El temor del hombre no nos dejará serle fiel a Dios por mucho tiempo, ni en todas las circunstancias o situaciones de la vida. Ello se convierte en un ídolo que, igual que todos los demás, solo atrapa el alma y engaña, siendo el final destrucción y muerte.
¡NADA MATA TAN EFECTIVAMENTE EL TEMOR DEL HOMBRE COMO EL TEMOR A DIOS!
Punto de acción
Decídete hoy por buscar, encontrar y mantener el antídoto contra el TEMOR DEL HOMBRE, echa fuera todo TEMOR AL HOMBRE para que disfrutes tu libertad.
Lectura bíblica necesaria: Deuteronomio 10
- 1. Temor del hombre: La importancia o reverencia que se da a una persona nos puede tejer una red de ambigüedad alrededor de algunos asuntos. Puede inmovilizarnos cuando deberíamos actuar y nos amordaza al silencio cuando deberíamos hablar. Se siente poderoso, pero su poder es engañoso. A veces conduce a los peores pecados y nos tiene atrapados como a un pájaro en una trampa. Aparta a muchos de su conversión, impide la confesión de fe, minimiza la exposición y disfrute de las riquezas de los hijos de Dios, y hasta impide el cumplimiento de deberes cristianos que requieren valentía.
- 2. Temor a Dios: Es una demostración de confianza en que en Él no hay ningún peligro. Produce seguridad y certeza en Él y Su Palabra respecto de lo que hará. Y tiene grande promesa: “será exaltado”. Nos hace libres del temor al hombre, somos fuertes, determinados, firmes en la oración. Y somos exaltados por encima de vanidades y egoísmos humanos, del poder del pecado, de la fuerza de la tentación, de esos efectos perniciosos que produce el temor del hombre.
Nuestra alma debe estar enteramente entrenada cada día para confiar solamente en Dios. No hay lugar a ambivalencias ni a caminos intermedios. Debemos decidir claramente si servimos a Dios o a los hombres. El apóstol Pablo tomó esa decisión y hasta el día de hoy es un excelente ejemplo para nuestra mente y convicciones, cuando dijo:
«Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo» Gálatas 1:10
El temor del hombre no nos dejará serle fiel a Dios por mucho tiempo, ni en todas las circunstancias o situaciones de la vida. Ello se convierte en un ídolo que, igual que todos los demás, solo atrapa el alma y engaña, siendo el final destrucción y muerte.
Punto de acción
Decídete hoy por buscar, encontrar y mantener el antídoto contra el TEMOR DEL HOMBRE, echa fuera todo TEMOR AL HOMBRE para que disfrutes tu libertad.
Autor: María Piedad Mesa