Mayo31
¿Quién es el Espíritu Santo?
Mes // Mayo 2024

► Juan 16:7-11
Jesús, una noche antes de ser entregado y conociendo la necesidad de sus discípulos, les dio la siguiente promesa: «Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros» (Juan 16:7-11). La expresión "Os digo la verdad" resalta la importancia de lo que Jesús comunicaba: era esencial que Él se fuera para que el Espíritu Santo pudiera venir, significando la gran bendición y lo útil que es el Espíritu Santo para nuestras vidas.
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, tan importante como el Padre Creador y el Hijo Salvador. Aunque a veces se le representa como una paloma, fuego, vino, aceite o viento, el Espíritu Santo es una persona divina, no natural; es Dios mismo. Es un regalo de Dios, un depósito dado desde el cielo para nosotros, si estamos dispuestos a rendirnos y permitir que Él dirija nuestros pasos.
Para conocer al Espíritu Santo, es necesario creer y reconocer a Jesús como Señor y Salvador de tu vida (Juan 1:12). Esto te dará una nueva relación y comunión con el Espíritu Santo, quien habita en ti por siempre (Juan 14:16-17).
Desde que recibimos a Jesucristo en nuestro corazón, tenemos la seguridad de que no estamos solos ni desamparados. Jesús nos presenta al Consolador, quien está con nosotros cuando lo necesitamos y habita en nosotros para siempre. Aunque todos los cristianos son habitados por el Espíritu Santo, no todos son llenos del Espíritu Santo, es decir, controlados y capacitados por Él.
¿Deseas ser lleno del Espíritu Santo?
Para ser lleno del Espíritu Santo, sigue estos pasos:
- Desea sinceramente ser controlado y capacitado por el Espíritu Santo (Mateo 5:6), (Juan 7:37-39).
- Confiesa tus pecados (Colosenses 2:13-15), (1 Juan 2:1-3).
- Entrega cada aspecto de tu vida a Dios (Romanos 12:1-2).
- Por fe, pide ser lleno del Espíritu Santo (Efesios 5:18), (1 Juan 5:14-15).
Padre mío, te necesito. Me doy cuenta de que he estado controlando mi propia vida y, como resultado, he pecado contra ti. Te doy gracias porque has perdonado mis pecados a través de Cristo, quien murió en la cruz por mí. Ahora le pido a Cristo que tome el control del trono de mi vida y me llene con tu Santo Espíritu, como ordenaste y prometiste en tu palabra si lo pedía en fe. Oro en el nombre de Jesús como expresión de mi fe y te doy gracias por llenarme con el Espíritu Santo y tomar control de mi vida. Amén.
Autor: Edith Rivas Caballero