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Ago19

¿Confundido?

Mes // Agosto

Cuidado con los sentimientos

¿Confundido?
«Pero temo que, así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.»
► 2 Corintios 11:3 (RVR60)


Cuando el apóstol Pablo habla de que los sentidos pueden ser extraviados de la fidelidad a Cristo, nos está mostrando que lo que percibimos puede influir en lo que sentimos, y ambos deben ser sometidos a la verdad del Evangelio.

La madurez espiritual no niega los sentidos ni los sentimientos: los ordena, los filtra y los redime. En Génesis 3, Eva vio, deseó, escuchó y tocó. Sus sentidos fueron el campo de batalla donde la astucia de la serpiente encontró terreno fértil. No se condena el sentir, sino el dejar que los sentidos nos gobiernen sin discernimiento.
  • - La vista puede deslumbrarse por lo atractivo, pero no todo lo atractivo es verdadero.
  • - El oído puede ser seducido por palabras suaves, pero no toda suavidad es sabiduría.
  • - El gusto, el tacto, el olfato pueden ser manipulados por lo inmediato, lo placentero, lo emocional.
Por lo que los sentidos no son enemigos, pero sí vulnerables. Necesitan ser guiados, no exaltados.

Los sentidos son puertas que nos conectan con el mundo, pero también pueden ser canales de engaño si no están filtrados por la verdad. Lo que vemos puede deslumbrar, lo que escuchamos puede seducir, lo que sentimos puede impulsarnos a actuar sin discernimiento. Eva no solo vio el fruto, lo codició. Su deseo fue encendido por una promesa falsa: “seréis como Dios”. El sentimiento de insuficiencia, de querer más, fue explotado por el engaño. La emoción no es enemiga, pero no debe ser soberana. La fe madura no reprime los sentimientos, los redime. Los ordena, los guía y los somete a la verdad.

Entonces, ¿Cómo podemos cuidar los sentidos y sentimientos?
  • 1. Validándolos con la Palabra: ¿Lo que siento y percibo se alinea con la verdad de Dios?
  • 2. Sometiéndolos a Cristo: ¿Estoy dispuesto a renunciar a lo que me agrada si me aleja de Él?
  • 3. Cultivando una fe madura: ¿Estoy creciendo en discernimiento, o solo en experiencias?
  • 4. Orando con honestidad: “Señor, esto me atrae, esto me duele, esto me emociona, ¿qué quieres que haga con ello?”
Al observar la vida de Cristo, vemos que nunca los negó u ocultó, sino que siempre tuvieron el enfoque correcto: Agradar a Dios.

Por ello que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, para que al mirar, sentir y decidir sea desde Él.

Cuando los sentidos y sentimientos son guiados por una fe madura, la paz reemplaza la confusión, la claridad vence la manipulación emocional, y la fidelidad a Cristo se vuelve nuestra brújula. No se trata de apagar lo que sentimos, sino de encenderlo con la luz de la fe.

Punto de acción:

La caída comenzó con sentidos desordenados y sentimientos exaltados. La fidelidad a Cristo comienza cuando los sentidos se someten a la verdad, y los sentimientos encuentran su lugar en la obediencia.

Aquí algunos pasajes de ayuda:

Salmo 119:105
Proverbios 4:20-21
Filipenses 4:6-7
1 Juan 2:16
2 Corintios 11:3

Lectura bíblica necesaria: Génesis 3 (NVI)

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