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Nov28

Él es digno

Mes // Noviembre

Él es digno
«Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.»
► Salmo 100:3 (DHH)


«Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado; y con tu sangre nos has redimido para Dios… y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes.» Apocalipsis 5:9-10

Hacia el año 100 d.C., un anciano fue desterrado como prisionero a una isla solitaria. Ese anciano recordaba los días en que, junto a otros discípulos, caminaba tras Jesús por los senderos de Galilea. Era el apóstol Juan.

La situación de la Iglesia era crítica: los cristianos sufrían persecución en todo el Imperio, y la misma existencia del pueblo de Cristo parecía estar en peligro. Había preguntas, temores, incertidumbre. Juan se angustiaba por sus hermanos y por el oscuro futuro que se avecinaba.

Quizás muchos comparaban al poderoso emperador romano con aquel Maestro galileo que había muerto crucificado como un malhechor. Pero entonces, el Señor le concedió a Juan una visión: el Trono celestial, y en medio de él, un Cordero como inmolado. Mostraba las señales de haber sido sacrificado, pero estaba vivo.

Juan comprendió que ese Cordero era digno de toda adoración. Eso era lo único que él y sus hermanos perseguidos necesitaban saber: Jesús vive, y es digno.

Tres verdades sobre el Cordero inmolado

I. Nuestros pecados llevaron a Jesús a la cruz.
  • - En el Antiguo Testamento, los corderos eran sacrificados como expiación por el pecado.
  • - Los profetas anunciaron a aquel que cargaría con los pecados de la humanidad (Isaías 53:3-7).
  • - Jesucristo vino como el Cordero de Dios para ser sacrificado por nosotros (Juan 1:29).

II. Somos libres por la sangre de Jesús.
  • - En Egipto, Israel fue librado por la sangre de los corderos pascuales.
  • - Jesucristo derramó su sangre por nuestras culpas, para liberarnos de ellas (1 Pedro 2:22- 24).

III. Nos hizo un pueblo de reyes y sacerdotes.
  • - Antes éramos esclavos, condenados (Efesios 2:12).
  • - Ahora somos sacerdotes: llamados a representar a la gente ante Dios y a Dios ante la gente, ayudando a otros a encontrarse con Él.
  • - Somos parte de Su Reino, y un día reinaremos con Él.


Punto de acción:

Un día, frente al trono de Jesús, lo adorarás porque Él es digno: fue sacrificado por ti, te rescató con su sangre y te hizo rey y sacerdote.

Hoy, dondequiera que estemos, adoremos y honremos a Cristo. Y regocijémonos doblemente, sabiendo que el consejo celestial de alabanza lo hará por toda la eternidad.
Lectura bíblica necesaria: Efesios 2 (TLA)

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