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Ene29

Mayor dueño de todo

Mes // Enero

Mayor dueño de todo
«Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.»
► 1 Crónicas 29:11

Dios es el dueño absoluto de todo… todo es todo, sin excepción de algún bien, don o persona que el ser humano crea tener o poseer a su disposición.

En nuestro argot coloquial se llama MAYORDOMO a la persona encargada de disfrutar, cuidar y multiplicar los bienes de quien lo ha contratado para ello. Por eso, sabiendo que nuestro Dios es el dueño absoluto de todo, se nos ha dado el honor de cuidar y disfrutar lo que hemos recibido, y eso nos hace mayordomos de las riquezas del “MAYOR DUEÑO”.

Para ello, la Escritura menciona algunas características que engrandecerán nuestra labor respecto de Su carácter y en lo que le daremos cuenta de lo entregado para cuidar y fructificar, como son:
  • Fidelidad: 1 Corintios 4:2
  • Digno de confianza: Mateo 5:16
  • Sabio: Santiago 1:5
  • Fructífero: Mateo 25:14-29
  • Gustoso por agradar a Dios: 2 Timoteo 2:4

¿Y qué se nos ha entregado?
  • Los talentos: Mateo 25:14-30
  • El tiempo: Efesios 5:16
  • Dinero y posesiones: 1 Timoteo 6:5-10, 17-18
  • La vida: Romanos 12:3-8
Quizá esta sea la posesión y riqueza más especial que Dios nos ha entregado para cuidar. Ella comprende:
  • Tu vida espiritual: Tu crecimiento y relación con Dios. Debemos ser conocedores y conscientes de nuestra identidad en Cristo para vivir de acuerdo con ella (1 Pedro 2:9-10).
  • Tu vida emocional: Proverbios 4:20-23. El corazón es el asiento de las emociones y el conector del espíritu, el alma y el cuerpo. Por lo tanto, debemos cuidarlo. Isaías 43:18 es una manera efectiva de hacerlo.
  • Tu cuerpo: 1 Corintios 6:19-20; Romanos 12:1 y 1 Juan 2:15-17. Es el templo, el lugar donde Dios reside; por lo tanto, debemos cuidarlo y protegerlo de todo lo que ofenda Su presencia en nosotros.
Es un privilegio que Dios nos haya encomendado una vida integral para trabajar en ella y sacar los mejores frutos para ofrecer a Dios.

Este conocimiento es un gran desafío para la vida del creyente, ya que la sociedad nos ha hecho pensar que las cosas nos pertenecen, y ahora comprendemos que solo nos han sido encomendadas para disfrutar mientras las cuidamos y hacemos multiplicar.

Punto de acción:

Enumera las cosas que crees que te pertenecen: vida, familia, profesión, salud, y toma la decisión de entregárselas a tu “MAYOR DUEÑO”. Después de ese ejercicio, encontrarás la felicidad de disfrutar como “MAYORDOMO” lo que Dios te ha dado para administrar.

Lectura bíblica necesaria: 1 Crónicas 29

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