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Jul10

Mi Herencia Viva 2

Mes // Julio

Parte 1

Mi Herencia Viva 2
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos hizo renacer... para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible...»
► 1 Pedro 1:3-4‬ (RVR60)



El deseo del hombre por poseer un lugar en la tierra y asegurar un espacio para desarrollar su potencial e identidad es un reflejo de lo que su vida espiritual anhela.

Las herencias terrenales son un “regalo” y a la vez un derecho que sus padres dan a sus hijos; hoy al leer el verso inicial en la carta del apóstol Pedro, nos recuerda que como hijos de Dios recibiremos su herencia celestial, pero cuyos atributos además de distintos son dignos de resaltar: «una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible»

Estas tres palabras, si las pudiéramos representar a través de una flor diríamos que: no se podría deteriorar por algo externo, se mantendría siempre primaveral y jamás se marchitaría.

Nuestra herencia no está sujeta al desgaste del tiempo, no se mezcla con el pecado. Es una promesa que permanece intacta, que nos llama a vivir en santidad y en la firme promesa de la fidelidad de Dios

Punto de acción

Cómo entender y disfrutar realmente como cristianos esta herencia viva que Dios nos ofrece:

Primero: Debemos comprender su impacto presente.
No es solo una promesa futura en el cielo; es una realidad que afecta positivamente el hoy.

Segundo: Está basada en relación, no en una posesión
Este punto es clave ya que nuestra herencia no es simplemente “algo” de Dios, es algo inmensamente más grande es: ¡Dios mismo!. Efesios 1:18

Tercero: Produce frutos visibles
Una herencia muerta puede ser olvidada. Pero una herencia viva produce esperanza.
Lectura bíblica necesaria: 1 Pedro 1 (RV60)

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