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Abr24

Misericordia con mi pobre hermano ii

Mes // Abril

Misericordia con mi pobre hermano ii
«Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.»
► Lucas 6:36


Siendo el concepto de la misericordia uno tan sencillo, práctico y posible de aplicar, pues estamos rodeados de nuestros hermanos en cada lugar y en todo momento, es posible que sea olvidado, solamente porque depende de conocimiento y decisiones de vida para agradar al Señor, como si fuera a Él o si fuera Él quien lo hiciera.

Veamos el trasfondo en el Antiguo Testamento como mandato:
  • - Zacarías 7:9b «…y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano»
  • - Miqueas 6:8 «Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno y lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios»
  • - Ezequiel 33:7-9 Oír las palabras de la boca de Jehová y amonestar de su parte, salvará al impío y librará mi vida. Tenemos que expresar misericordia y disciplina si es necesario.
  • - Deuteronomio 4:31 Dios es misericordioso.
  • - Nehemías 9:31 Los hombres de Dios lo confirmaron. Debemos tener gracia en medio de la ley, que es la expresión de la misericordia.
En el caso de Aarón, sacerdote de Israel, tenemos un ejemplo claro de cómo Dios usó de misericordia a pesar de su equivocada acción. Aarón había recibido la orden de Jehová, igual que todo el pueblo de Israel, máxime siendo el sacerdote, de no tener dioses ajenos ni hacerse imagen, no inclinarse ni adorarlas, con la advertencia de que Jehová visita la maldad hasta tercera y cuarta generación (Éxodo 20:1-5). Sin embargo, al subir Moisés al monte y tardarse en regresar, aceptó del pueblo hacer un becerro de fundición y llamarlo dios (Éxodo 32). Pudo haber sido destruido por Jehová, pero por la oración de Moisés, incluso por Aarón, Dios la escuchó otra vez y cesó el furor de su ira con que Jehová estaba enojado (Deuteronomio 9:16-20).

Este es el máximo ejemplo y modelo que Dios nos deja expreso: Dios la escuchó otra vez y cesó el furor de su ira.

Así pues, en este ejercicio de tener misericordia, aprendemos de Dios que la misericordia da, pero también exige. Jehová ofrece el regalo de Su misericordia a quienes le temen y guardan Sus mandamientos hasta mil generaciones. Por ella perdona los pecados y el mal proceder, pero exige cambios de actitud y mentalidad basados en la Palabra de Dios, los cuales esperaremos en los hermanos con paciencia y bondad.

Teniendo en cuenta la importancia que da Dios a través del Antiguo Testamento y la aplicación de ello en la actualidad, nos permite crecer en el reflejo maravilloso de Su carácter para que de esa manera podamos cubrir una a una las necesidades como hermanos.

Punto de acción:

Seguir el ejemplo de nuestro Padre que es misericordioso es la clave para que, en la congregación, como hermanos podamos vivir y ser misericordiosos los unos con los otros.

Lectura bíblica necesaria: Lucas 1 (RVR60)

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