Mayo 21
“La tierra no es nuestra posesión, es nuestra misión.”
En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), Jesús enseña que Dios confía recursos a sus siervos para que los administren con fidelidad. No eran dueños de los talentos, sino administradores responsables. De la misma manera, la tierra y la creación no nos pertenecen; somos mayordomos llamados a cultivarla y guardarla para la gloria de Dios.
Desde el inicio, Dios dejó claro que el ser humano no es dueño de la creación, sino administrador. El mandato de “labrar y guardar” implica trabajo, cuidado y responsabilidad. La tierra es un espacio sagrado confiado por Dios para que la cultivemos con sabiduría y la protejamos de la destrucción. Cuando olvidamos este llamado y actuamos como dueños absolutos, caemos en explotación y abuso. La verdadera fe nos recuerda que todo pertenece al Señor, y que nuestra misión es reflejar su carácter en la forma en que cuidamos lo que nos ha confiado.
Punto de acción:
Hoy reflexiona sobre cómo usas los recursos que Dios te ha dado: agua, tierra, alimentos, energía. Haz un compromiso de administrarlos con gratitud y responsabilidad, reconociendo que no son tuyos, sino de Dios.
Preguntas para reflexión:
- ¿Reconoces la creación como un regalo de Dios o como una posesión tuya?
- ¿Qué prácticas en tu vida diaria reflejan que eres administrador y no dueño?
- ¿Qué cambios puedes hacer para cuidar mejor los recursos que Dios te confió?
Oración: “Señor, gracias por confiarme tu creación. Enséñame a ser un administrador fiel, que labre y guarde la tierra con gratitud y responsabilidad. Que mis acciones reflejen tu carácter y tu amor por todo lo que has hecho.”
Lectura bíblica necesaria: Génesis 2 (RVR60)








