Realmente la decisión de rendir la vida a Jesús, creer en Él y adorarle, coloca en nuestro corazón el deseo y la capacidad para ser como Él, imitarlo en todos los momentos y sucesos de nuestra vida permitiendo que nos pula y saque de nosotros lo mejor… Su imagen y semejanza, para gloria y honra de Su nombre.
¿Qué es adorar?
Amar al extremo, es la acción más loable, fina y especial que el ser humano puede tener para con su Creador, para ello hay que tener una relación íntima e implica una entrega absoluta, dando reconocimiento a Él que se lo merece. ¡Él es el objeto de nuestra adoración! Debe ser el único y primer gran amor de nuestro corazón.
La adoración invita a la sujeción y a la obediencia, algo que nos permite llegar a creer en Él; significa aceptar que Dios existe y que, además, tiene unos atributos particulares que lo definen y fortalecen la relación e intimidad personal, tal y como lo dice Su Palabra:
Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan».
(Santiago 2:19)
Adorar como amar al extremo, como la acción más loable, fina y especial del ser huma- no es honrar, dar reconocimiento, servir, exaltar a alguien por lo que es, pues para eso fuimos creados. A pesar de que con la caída del hombre esta adoración se interrumpió Jesús vino para volvernos a la verdadera adoración. Dios pide adoración solo a Él, ese es nuestro servicio espiritual.
La Biblia no descifra directamente la palabra adoración, pero si nos la enseña con mu-chos modelos prácticos cómo podemos tenerla. Por ejemplo, en el Salmo 95:6-7 se nos invita a la adoración externa (“caer sobre las rodillas y tocar el suelo con la frente como una expresión de profunda reverencia” -Diccionario Strong-), y nos da la razón de postrarnos, inclinarnos, arrodillarnos “porque Él es nuestro Dios y nosotros el pueblo de Su prado y ovejas de Su mano”.
Una verdadera y grata adoración sale siempre de un nuevo corazón, del corazón que ha aceptado a Cristo como Señor y Salvador y que por el Espíritu Santo es movido al amor verdadero, al reconocimiento, al agradecimiento, a la fidelidad y obediencia a Dios. Es muestra de una persona que tiene una relación personal con Dios porque lo ama intensamente ya que ha rescatado su vida y lo ha atraído a Él.
Punto de acción:
Dos elementos importantes en el amar a Dios: ADORARLE y CREER EN ÉL. Podríamos pensar que la decisión de amar a Dios implica ADORACION y hoy puedes evaluar como está en ella en tu vida diaria. Seguidamente CREER EN ÉL, igualmente importante considerar si nuestra relación personal nos ha llevado a CREER y cómo son nuestros frutos al respecto.
Lectura bíblica necesaria: Proverbios 23 (TLA)





