Amar a Dios con todo tu corazón

«Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos. » Proverbios 23:26 (RVR60)

En la Palabra de Dios, el «corazón» del hombre es la medida de la condición espiritual personal. No es el músculo que está entre los pulmones y que por él circula y bombea la sangre.

El uso del «corazón» en las Escrituras es para describir lo que son las inclinaciones del hombre y la voluntad personal que se tiene para tomar decisiones. El corazón del hombre tiene que ver con su voluntad y también con sus emociones y deseos personales.

El corazón, centro del ser humano, contiene todo lo que se es, deseos, sueños, miedos, angustias, pecados, debilidades; tanto es su contenido que la Escritura dice que es “engañoso y perverso”, que solo Dios lo conoce (Jeremías 17:9-10) y es por ello que el deseo de Dios es que cada uno de nosotros le dé, le entregue, le rinda su corazón para poder de esa manera andar por los caminos dispuestos por Dios para la bendición de cada vida. Amar a Dios con todo el corazón, es la oportunidad que ahora tenemos a considerar.

En una oportunidad especial llegó a mi mano una carta escrita por una compañera de camino en el conocimiento de Dios, quien dijo que de enseñanzas que le había impartido, había tomado la decisión de crecer en el amar a Dios con todo su corazón y el resultado fue sorprendente, pues aprendió a:

  • – Respetar a su esposo y permanecer sujeta a él,
  • – Amar y disciplinar a sus hijos de acuerdo a la Palabra de Dios,
  • – Aferrarse a la maravillosa promesa de: «Yo y mi casa serviremos a Jehová» Josué 24:15
  • – Ser y servir en cuanto pueda para enseñar a otros esta misma verdad.

Puedo concluir de esta manera los inmensos resultados de amar a Dios con todo el corazón, Dios lo conoce y lo inclina a Él, a Su Palabra, a Sus principios y permite que todo lo que reposa en el corazón humano pueda tomar el rumbo del camino que Dios ha trazado para cada uno.

Punto de acción:

Considera hoy como en el Salmo 51 el rey David, puso al descubierto su corazón y le pidió a Dios que lo examinara y le enseñara el camino de rectitud. Ésto respecto de nuestra vida espiritual, pero cuánto más para que Dios conozca y nos muestre cómo está nuestro corazón para amarle a Él.

Lectura bíblica necesaria: Proverbios 23 (TLA)

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