Amar a Dios dejando todo por Él

«Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron.» Mateo 4:19-20 (RVR60)

Amar a Dios, dejándolo todo por Él, es el llamado para cada uno de nosotros y es el ejercicio del día a día a fin de que la acción se establezca para cada área de la vida.

Los discípulos tuvieron que tomar la decisión y ante el llamado de Jesús, dejaron las redes (que no era solo su instrumento de trabajo, sino su todo: su fuente de seguridad, su razón para levantarse aun cuando todavía estaba oscuro, su oportunidad para encontrarse con la vida y con otros, su medio de sustento para sí y su familia). ¡Sus redes eran su todo!

Cuando las personas escuchan acerca de este llamado y reto para su vida y relación con Dios pueden abrumarse y repetir dentro de sí: “para seguir a Jesús hay que dejarlo todo”, por lo cual salen a flote las diferentes excusas, que le hacen contrapeso y restan a la posibilidad de vivir en permanencia, con energía, inversión del tiempo, disposición sin obstáculos para hacer la voluntad de Dios.

Realmente es el más grande llamado:
Amar a Dios, dejándolo todo por Él

Pero… ¡Cuántas cosas!, muchos aspectos de la vida diaria atraen nuestra atención por las satisfacciones que nos dan, ellos son triunfos y victorias que levantan nuestro ego y nos hacen pensar que deben ser imprescindibles, igualmente gustos y ambiciones personales y materiales que nos aferran emocionalmente y nos hacen perder el sentido de eternidad, hay diversiones o entretenimientos, quizá sanos pero que toman tiempo, piden dinero y junto con el trabajo, el deporte, los amigos, la familia, las posesiones y riquezas nos hacen sentir seguros (falsas seguridades porque ninguna podrá sostenerse por sí misma).

Algunos de ellos no son malos en sí, pero el problema es que llegan a ocupar la prioridad de la vida sobre la decisión de seguir y vivir para Cristo a cuesta de todo. Dejarlo todo, como el apóstol Pablo, es tener por basura, “por pérdida”, menos que nada lo que no debe representar valor o importancia para nuestra vida, las cosas que atan a este mundo.

Así que, y en vista de todo esto, debemos considerar la excelencia del llamado:
Amar a Dios, dejándolo todo por Él

Punto de acción:

Las cosas normales de la vida, a veces compiten con nuestro amor y entrega total a Dios, por ello debemos Amar a Dios, dejándolo todo por Él Haz una lista generosa de ellas y dí como podrás dejarlas para demostrar tu amor a Dios.

Lectura bíblica necesaria: Filipenses 3 (TLA)

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