Mayo 11
En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo advierte a la iglesia de Corinto que “Satanás se disfraza como ángel de luz” y que sus ministros se presentan como siervos de justicia (2 Corintios 11:13-15). Esta enseñanza revela que el mal no siempre se muestra de manera evidente; muchas veces se oculta bajo apariencia de piedad o religiosidad. Solo la fe genuina y la convicción en Cristo permiten discernir lo verdadero de lo falso.
El mal es sutil y puede infiltrarse incluso en espacios que parecen santos. No siempre se presenta como violencia o pecado evidente; a veces se disfraza de tradición, de aparente espiritualidad o de discursos que suenan correctos, pero carecen de la verdad de Cristo. La verdadera fe y convicción en la Palabra son la luz que expone lo oculto. Apartar la vista del mal significa no dejarse seducir por lo que aparenta ser bueno pero no tiene fundamento en el Señor y su Palabra. La iglesia está llamada a vivir en discernimiento, reconociendo que no todo lo que brilla es luz, y que solo la verdad del Evangelio revela lo que realmente edifica.
Punto de acción:
Examina con discernimiento lo que escuchas y ves dentro los entornos que frecuentas y en tu vida espiritual. Pregúntate si lo que se viven, enseña o practica está alineado con la Palabra de Dios y con el carácter de Cristo. Decide apartar tu mirada de lo que es apariencia y mantenerla fija en la verdad que transforma.
Preguntas para reflexión:
- ¿Has identificado enseñanzas o prácticas que parecen correctas, pero no están fundamentadas en Cristo?
- ¿Cómo puedes fortalecer tu discernimiento espiritual para no dejarte engañar por la apariencia del bien?
- ¿Qué pasos concretos puedes dar para mantener tu mirada en la verdad del Evangelio?
🙏Oración: “Señor, abre mis ojos espirituales para discernir lo verdadero de lo falso, a ver las cosas y las personas como Tú las ves, a diferenciar el trigo de la cizaña. Ayúdame a apartar mi vista de lo que aparenta ser luz, pero no proviene de ti. Que mi fe y convicción en tu Palabra sean mi guía para vivir en santidad y verdad.”
Lectura bíblica necesaria: Salmos 101 (RVR60)








