El Avivamiento

“Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.”
Hechos 4:31

Abril 22

Cuando pienso en lo que significa el término tan mencionado en el argot cristiano me preocupa pensar que la mayoría de los creyentes lo asemejen a una idea mental de una gran banda de música y alabanza, a un predicador estrella, a una congregación de furor y mucho movimiento y calor, porque realmente el avivamiento no es una simple emoción sino la transformación de cada vida que puede avivar con su profundo arrepentimiento, temor de Dios y centralidad poderosa en la Palabra de Dios, a muchos otros.

El avivamiento no es provocado por el hombre, sino que es respuesta a un clamor sincero y personal a Dios durante tiempos de decadencia espiritual, centrando la atención en Cristo, de manera íntima y personal.

Podemos encontrar un lindo proceso de avivamiento desde la perspectiva bíblica, por ejemplo:

1º. Convicción de pecado y deseo de arrepentimiento.

2º. Por cuanto toda nuestra vida está basada en la Palabra de Dios, ella debe ocupar su lugar.

3º. Resultado de lo anterior el Espíritu Santo restaura el temor de Dios.

4º. Llega el despertar de la apatía espiritual. Se restaura la vida espiritual.

5º. Todo esto se traduce en frutos de santidad, amor y mayor compromiso con la obra del Señor, que impactan la vida diaria, congregacional y en la sociedad.

El rey Josías en 2 REYES 22 es una excelente ilustración al respecto:

Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. A los 18 años, envió al escriba, a la casa de Jehová, diciendo: Ve al sumo sacerdote y dile que: (hicieran la obra de la casa del señor que estaba destruida). El sumo sacerdote dijo: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová y lo leyó. Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos y pidió fueran y preguntaran a Jehová por él y por el pueblo que harían ante la sentencia que había de calamidad y destrucción. Ante esta actitud de dolor y arrepentimiento Dios le prometió no sucedería nada de eso en su tiempo, por cuanto “su corazón se enterneció para obedecer”. Es lo que espera el Señor de parte nuestra, por sí mismo y por los demás.

Así se despertó un gran avivamiento en toda la nación: hicieron pacto, se comprometieron a guardar los estatutos y mandamientos, limpiaron todo lo interno y externo y celebraron la pascua como una manera de dar el paso del olvido de la Palabra de Dios por generaciones a empezar a conocerla y a vivirla (2 Crónicas 35).

Punto de acción:

¡¡¡Este es el día de tu avivamiento!!!! ¡¡¡Y lo será para tu casa y la congregación!!!!     

AUTOR: MARIA PIEDAD MESA DE E.

Lectura bíblica necesaria: 2 Reyes 22 (RVR60)

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