Septiembre 26
Imagina a un niño que corre bajo la lluvia buscando refugio. El agua lo empapa, el viento lo golpea, pero en cuanto entra bajo el techo de su casa, todo cambia: allí hay calor, seguridad y paz. Así es la experiencia de quien se acerca a Dios: en medio de la tormenta, encuentra un lugar seguro bajo la sombra de Sus alas.
Hoy escucharemos la canción: “La Sombra de Tus Alas”, y nos recuerda que, aunque no podamos ver a Dios con nuestros ojos, Su presencia es real y nos sostiene. Como dice el salmista:
«Porque tú has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré» Salmo 63:7.
Cristo mismo prometió:
«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» Mateo 28:20.
La Palabra es lámpara que guía (Salmo 119:105), y la victoria de Cristo es nuestro descanso: «Confiad, yo he vencido al mundo»Juan 16:33.
De todas estas promesas brota una bendición: vivir bajo la sombra de Sus alas es vivir en paz, guiados por Su verdad y sostenidos por Su victoria.
Punto de acción:
- ¿Qué áreas de tu vida necesitan hoy reposar bajo la sombra de las alas de Dios?
- ¿Cómo puedes recordar cada día que Cristo ya venció y que en Él tienes seguridad?
- ¿Qué pasos concretos puedes dar para permanecer en Su Palabra como lámpara y guía?
Hoy, antes de iniciar tus tareas, declara en voz alta: “Señor, en la sombra de tus alas permaneceré”. Permite que esta frase sea tu ancla y tu recordatorio de que no caminas solo.
Oración: Padre amado, gracias porque en Cristo tenemos refugio seguro.
Bajo la sombra de tus alas encontramos descanso, dirección y victoria.
Ayúdanos a confiar en tus promesas y a vivir con los ojos puestos en Jesús.
Que nuestra vida sea un reflejo de tu fidelidad y amor.
Amén.
Lectura bíblica necesaria: Salmo 63 (NVI)








