Octubre 03
Cuando Jesús emprendió el camino hacia Jerusalén, no lo hizo porque fuera el camino más fácil, sino porque era el camino de la voluntad del Padre. Jerusalén representaba rechazo, sufrimiento y cruz, pero también cumplimiento, victoria y gloria.
La grandeza de Cristo no estuvo únicamente en llegar a la meta, sino en la determinación con la que caminó hacia ella. Nada logró desviarlo. Ni las incomprensiones de sus discípulos, ni la oposición de sus enemigos, ni el peso de lo que le esperaba.
Muchas veces nosotros deseamos la meta, pero no siempre estamos dispuestos a recorrer el camino. Nos entusiasma la visión, pero nos cuesta la perseverancia. Queremos resultados sin proceso, cosecha sin siembra, victoria sin batalla.
Sin embargo, Dios forma nuestro carácter precisamente en el trayecto. Cada desafío, cada espera, cada prueba y cada decisión de obediencia son parte de la preparación para lo que Él tiene para nosotros.
La pregunta no es solamente: «¿Cuál es mi meta?». La pregunta es: «¿Estoy caminando hoy en la dirección que Dios me ha mostrado?»
La meta del creyente no es simplemente alcanzar logros personales. Nuestra meta final es parecernos cada vez más a Cristo, conocerle más profundamente y cumplir fielmente el propósito para el cual fuimos llamados.
Punto de acción:
Como comunidad de formación y liderazgo, no podemos conformarnos con haber comenzado bien. Dios nos llama a mantener la vista fija en el propósito que nos ha confiado.
Tal vez algunos estén enfrentando cansancio, obstáculos o incertidumbre. Tal vez parezca que el avance es lento. Pero el Señor nos recuerda que la fidelidad diaria vale más que los éxitos momentáneos.
Hoy es un buen día para reafirmar nuestro compromiso y decir:
«Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.»
Filipenses 3:14
Para reflexionar
- ¿Qué distracciones están intentando apartarme de la meta que Dios me ha dado?
- ¿Estoy caminando por convicción o solamente por emoción?
Oración
Padre celestial, gracias porque en Jesucristo vemos el ejemplo perfecto de perseverancia y obediencia. Ayúdanos a mantener nuestra mirada puesta en Ti cuando el camino sea difícil. Renueva nuestras fuerzas, fortalece nuestra fe y danos un corazón firme para seguir avanzando. Que cada paso nos acerque más a Tu voluntad y que como comunidad CENFOL seamos hallados fieles hasta el final. En el nombre de Jesús. Amén.
Lectura bíblica necesaria: Filipenses 3 (RVR60)








