Marzo 31
Me encantan los niños. Me encantan sus actitudes. Me encanta saber que Jesús fue niño, que me vio como niña y que en este momento en Israel donde Jesús se encontraba entre gente mayor y preguntas de adultos y religiosos acerca del Reino de los cielos, hizo uso de Su magistral pedagogía, cuando es necesario habla de los pajaritos, de las semillas, de la tierra, de los labradores o los soldados y esta vez usa la tierna infancia como una ilustración a la enseñanza siguiente.
Y les dice: “si no os volvéis y os hacéis como niños…”. Estos dos verbos implican acciones intencionales: volverse y hacerse. Exigen repesarse y para volverse, quizás debe parar mirar atrás y como si se pudiera corregir y empezar desde allí. Hacerse habla de decisiones personales que llevarán a cumplir un propósito, en este caso ser niños.
Tomando esta enseñanza de Jesús, quiero pensar en algo que hacen los niños de manera natural y los que queremos ser como ellos deberíamos imitar hasta hacerlo parte de nuestro carácter y comportamiento cristiano:
- Salmo 8:2 “De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza”. Desde los más pequeñitos, los de pecho, Dios dice en Su Palabra que Él fundó, hizo, instituyó, organizó lo que a Sus oídos es melodioso y hermoso. La alabanza es agradecimiento y reconocimiento por todas las bondades del Señor. Estos pequeños agradecen lo que de gratis reciben: su alimento y nosotros, adultos, recibimos innumerable cantidad de beneficios que debemos agradecer. Por eso, Jesús los puso de ejemplo para que así lo hagamos. No con la elegancia y experticia de los religiosos sino con la sencillez y humildad de los niños.
- Mateo 21:16 «Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: ¿De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?». Este pasaje destaca cómo Dios recibe gloria a través de la alabanza genuina de los pequeños, aún en esta porción paralela expresa algo más profundo: perfeccionaste… ¿acaso tienen los niños mucha Palabra, mucha doctrina, muchas canciones? No, solo tiene un profundo deseo de agradecer y reconocer a Dios por Sus bondades. Es en eso en lo que se nos invita a volvernos y hacernos como niños.
- Salmo 148:12-13 «Los jóvenes y también las doncellas, Los ancianos y los niños. Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos». Es un versículo destacado que incluye a todas las generaciones. Es un llamado a la alabanza universal, aprendida de los niños para todos los demás.
Punto de acción:
La promesa de este pasaje y reflexión bíblica de volvernos y hacernos como niños, es poder entrar en el reino de los cielos. Anhelo que todo creyente debe tener en Su corazón y trabajar por él.
Lectura bíblica necesaria: Salmos 8 (TLA)
Autor: MARIA PIEDAD MESA DE E.









