Abril 04
«Solo hay una sangre derramada en la historia que nos trajo verdadera libertad»
La Pascua en la tradición bíblica recuerda la noche en que Israel fue liberado de Egipto: la sangre del cordero en los dinteles hizo que la muerte pasara de largo. Ese acto no solo fue histórico, sino profético: apuntaba a Cristo, el verdadero Cordero, cuya sangre nos libra de la esclavitud del pecado.
Pablo nos advierte en 1 Corintios 5:6 que “un poco de levadura leuda toda la masa”. La Pascua, entonces, no es solo memoria, sino llamado a vivir como masa nueva, purificada por la obra de Cristo. Pedro lo confirma en 1 Pedro 1: «fuimos redimidos no con cosas corruptibles, sino con la sangre preciosa de Jesús.«
En lo cotidiano, esto nos invita a examinar las “pequeñas levaduras” que toleramos: la crítica constante, la indiferencia hacia el dolor ajeno, la falta de perdón. Son gestos que parecen mínimos, pero contaminan todo nuestro ser. La Pascua nos recuerda que hemos sido hechos nuevos, y que cada día podemos elegir vivir como pan sin levadura: sencillo, limpio, y consagrado a Dios.
Punto de acción:
¿Qué actitud tómanos frente al pecado (levadura) que nos asecha?
Los Israelitas comieron del cordero en familia, ¿Es Jesucristo el alimento preferido de nuestras familias?
Lectura bíblica necesaria: 1 Corintios 5 (RVR60)









