Marzo 20
El salmo nos recuerda la historia de José, quien fue vendido, humillado y encarcelado, pero todo bajo el plan soberano de Dios. Aunque las circunstancias parecían injustas, Dios estaba preparando el camino para salvar a muchos. En las escrituras, la soberanía de Dios enfatiza precisamente esto: nada escapa de Su control, ni siquiera los momentos de dolor o espera.
«Pues aún vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis… «
Mateo 10:30
José vivió un proceso de prueba hasta que la palabra de Dios se cumplió. De la misma manera, nuestras vidas pasan por temporadas de escasez, incertidumbre o silencio, pero cada una está bajo la mirada del Señor. La soberanía divina no significa ausencia de sufrimiento, sino certeza de propósito. Lo que parece retraso es, en realidad, formación.
Como lo expresa Filipenses 1:11 con respecto de la obra redentora actuando en el Creyente
«En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.«
Punto de acción:
- Confianza en la espera: Dios usa el tiempo para moldear nuestro carácter antes de cumplir Su palabra.
- Interpretar las pruebas: No son accidentes, sino parte del diseño soberano que nos prepara para servir.
- Esperanza en la fidelidad: Así como José fue vindicado, también veremos la fidelidad de Dios manifestarse en nuestras vidas.
Oración: “Señor, ayúdame a confiar en tu soberanía aun cuando no entiendo mis circunstancias. Que tu palabra me sostenga y tu propósito se cumpla en mí.”
Lectura bíblica necesaria: Salmos 105 (RVR60)









