Qué gran regalo

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.
1 Juan 5,11-13

Agosto 19

Uno de los regalos que recibimos el día de aceptar a Jesús en nuestro corazón como Señor y Salvador, es la vida eterna. Este regalo está definido en la Palabra de Dios, cuando dice:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y a Jesucristo, a quien has enviado”.
Juan 17:3

La expresión vida eterna, nos remonta inmediatamente a la vida después de la muerte, y en realidad tiene que ver con ello, pero no es solo esa perspectiva.

Realmente cuando vemos el pasaje de Juan 17:3 comprendemos que tiene que ver con nuestra vida desde aquí, que comienza con tener a Cristo en nuestro corazón, porque es la vida de Dios en nosotros y lo sabemos por el Espíritu Santo que nos lo revela, y continúa con dejarle vivir Su eternidad desde nuestro corazón, ello le da trascendencia a nuestra vida cristiana y además tiene que ver con conocer al Padre y al Hijo.

El texto bíblico que estudiamos es una confirmación de ello: Dios nos ha dado vida eterna y esa vida está en Su Hijo. Así pues, la vida eterna tiene que ver con el conocimiento personal que tenemos de Dios (Padre e Hijo).

Conocemos al Padre a través de Jesús y el Espíritu Santo nos aplica las verdades escriturales para que podamos disfrutar este regalo maravilloso. Y decimos que la vida eterna es un gran regalo, porque no podríamos comprarlo, no se gana por esfuerzo personal, es un don que Dios nos otorga, teníamos que esperar que Alguien (Jesucristo el hijo de Dios, quien posee y concentra toda la vida eterna) que conocía nuestra necesidad lo hiciera para nosotros y una vez recibido, podríamos disfrutarlo, apropiárnoslo (porque como el regalo, tener vida eterna depende de la relación personal con Jesús; no tenerla depende de rechazar la relación personal con Jesús) y sobre todo compartirlo con todos aquellos que como nosotros, no tendrían otra manera de saber(esto habla de seguridad)  y tener vida eterna (el gran regalo).

Punto de acción:

Podemos orar así: Bendecimos al Señor por Su demostración de fidelidad a Su Palabra. Te damos gracias Señor por darnos el regalo de la vida eterna y además darnos la certeza de ello a través de tu Palabra. Por tu Espíritu Santo creemos que tú aplicas estas verdades en nuestro corazón.

AUTOR: MARÍA PIEDAD MESA DE E.

Lectura bíblica necesaria: 1 Juan 5 (RVR60)

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