Agosto 29
Dios es proveedor por excelencia. Nos ha provisto salvación, herencia, amor, nombre, familia y como ello, cuantas cosas más, algunas materiales y otras eternas, pero todas cumpliendo Su Palabra de: “Suplirá todo lo que os falta…”.
Este calificativo del verbo dice que Dios puede y quiere suplir todo, no algo, no un poco, no una medida, dice que todo. Dios puede y quiere darte en todas las áreas de tu vida lo que necesitas.
Suplir es un verbo que según el diccionario quiere decir: “Remediar o compensar una carencia, un daño o una falta con algo”. Y examinando el texto que nos ocupa, dice que Dios lo hará “…conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
La provisión de Dios es conforme a Sus riquezas: ¿qué necesitas que te supla?
- – ¿Riquezas? Dios nos da abundantemente (1 Timoteo 6:17)
- – ¿Alimentos, bebida abrigo, vivienda? Todo vendrá por añadidura (Mateo 6:31-33)
- – ¿Temor a la pronta muerte? Dios proveerá larga vida y salvación (Salmo 91:16)
- – ¿Falta de sabiduría? La da abundantemente (Santiago 1:5)
- – ¿Prosperidad? Dios desea que lo seamos en todas las áreas (3 Juan 2)
- – ¿Falta de buenas obras? Él quiere que tengas todo en todo lo suficiente, aún buenas obras que Él te preparó para que anduvieses en ellas 2 Corintios 9:7-8 y Efesios 2:10
La seguridad que tenemos para creer que todo esto sucederá, nos la da nuestro Padre en Su Palabra:
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con Él todas las cosas?”. Romanos 8:32
Esta provisión es maravillosa y cubre todas nuestras necesidades para afirmarnos que podremos recibir «Todas las cosas»: No se refiere a caprichos materiales, sino especialmente a todo lo necesario para nuestra vida espiritual y que completen nuestra santificación, perseverancia y glorificación eterna junto a Él, la mayor muestra fue que:
– No escatimó a su propio Hijo: Muestra la magnitud del costo de nuestra redención. Dios no se guardó lo más valioso y amado que tenía.
– Lo entregó por todos nosotros: El sacrificio de Jesús en la cruz fue real, público y vicario (en nuestro lugar).
– ¿Cómo no nos dará también con Él todas las cosas?: Esto es un argumento lógico que habla de cosas menores a mayores. Si Dios ya dio el regalo más grande e imposible de pagar (Cristo), con mayor razón nos dará los regalos menores y necesarios para nuestra jornada espiritual y sostenimiento diario.
Punto de acción:
Podemos orar así: Señor Jesús agradecemos tu entrega total al envío del Padre, por amor a nosotros. Ahora comprendemos que esa es la medida de provisión que tiene Dios Padre para suplir todas nuestras necesidades. Gracias por tus riquezas en gloria que nos llenan de tu abundancia.
AUTOR: María Piedad Mesa de E.
Lectura bíblica necesaria: Isaías 55 (RVR60)








