Abril 24
¡Qué hermosa práctica! Amar y enseñar a amar la lectura de la Palabra de Dios, es un reto maravilloso para quien está comenzando su vida de amor, comunión y experiencia personal con Jesús. De hecho, la Escritura misma nos muestra como Él le respondió a Satanás en el momento de la tentación:
“Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
(Mateo 4:4)
Así que debemos pensar en toda la autoridad que tiene la lectura de la Palabra de Dios para alimentar nuestra vida, porque como tal nos hace crecer, madurar y llevar muchos frutos, según los dice la Palabra de Dios en el Salmo 1:2-3:
- Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas: “Plantado” significa que no ha nacido de manera silvestre. Las corrientes no tienen que ser grandes, puede ser un arroyo, que rieguen todo el tiempo la raíz. El creyente que ha decidido tomar del agua de la vida diariamente a través de la Palabra de Dios tendrá un buen crecimiento y se desarrollará saludablemente.
- Que da su fruto en su tiempo: Cada árbol según su clase y especie tiene un tiempo para dar su fruto, pero siempre hay que cuidarlo con esmero, si su raíz está bien alimentada, en el tiempo de cosecha se verán los frutos. El creyente ha sido puesto por Dios para llevar fruto: “os he puesto para que vayáis y llevéis fruto” (Juan 15:16).
- Y su hoja no cae: Las hojas permiten la respiración del árbol en el día, y en la noche hacen la fotosíntesis, tomando oxigeno del aire y expeliendo el dióxido de carbono. Esta función es la que mantiene las hojas verdes y frescas y llevan a toda la planta salud y frescura. Así le sucede a quien toma la Palabra de Dios diariamente para hacer “la fotosíntesis” de todo su ser, a través de su enseñanza puede tomar aire fresco y exhalar lo dañino.
- Y todo lo que hace prosperará: Este es el resultado, esta es la promesa, veremos a Dios obrando en nuestra vida y haciendo que tenga éxito.
Punto de acción:
Dios ayúdame a valorar tu Palabra. Quiero tener buena raíz, llevar muy buen fruto, que mis hojas me ayuden a respirar de tal modo que lo que haya que exhalar salga prontamente y poder recibir tu bendición de prosperarme en todo lo que hago.
AUTOR: MARIA PIEDAD MESA DE E.
Lectura bíblica necesaria: Salmos 119 (RVR60)









