Mayo 09
Las oraciones de Jesús nos enseñan a levantar la mirada, a vivir en el Espíritu y no en las limitaciones de la carne.
Las oraciones de Jesús no fueron simples palabras, sino encuentros profundos con el Padre. En Juan 17, conocido como la “oración sacerdotal”, Jesús intercede por sus discípulos y por todos los que creerán en Él. Allí revela su deseo: que seamos uno con el Padre y vivamos en la verdad. Esa oración nos invita a mirar hacia arriba, a buscar lo eterno y no lo pasajero.
En Getsemaní (Mateo 26:39), Jesús ora: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. Esa oración refleja lo que todo corazón haría al vivir en el Espíritu: rendir la carne, someter los deseos humanos y abrazar la voluntad divina.
El llamado de Jesús es a poner la mirada en las cosas de arriba, cómo nos lo recordaba El Apostol Pablo en una de sus cartas:
“Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
(Colosenses 3:1-2).
Las oraciones de Jesús nos muestran que la vida en el Espíritu no es teoría, sino práctica diaria: confiar, rendirse, interceder y permanecer en comunión con el Padre.
Punto de acción:
Seguir el ejemplo de las oraciones de Jesús significa aprender a elevar nuestra mirada. Cuando la carne quiere dominar con miedo, orgullo o desesperanza, el Espíritu nos recuerda que somos hijos del Padre. Orar como Jesús es vivir con los ojos puestos en lo eterno, y con los pies firmes en la misión que Él nos confió.
❓ Preguntas para reflexionar
- ¿Qué aspectos de tu vida necesitan hoy ser rendidos como Jesús lo hizo en Getsemaní?
- ¿Cómo puedes hacer de tus oraciones un espacio para mirar las cosas de arriba y no las terrenales?
- ¿De qué manera la oración de Jesús en Juan 17 inspira tu vida comunitaria y tu servicio?
🙏 Oración
Padre, enséñanos a orar como Jesús oró. Que nuestras palabras sean reflejo de una vida rendida al Espíritu y no a la carne. Ayúdanos a poner la mirada en lo eterno, a vivir en tu voluntad y a ser instrumentos de unidad y verdad en medio de tu pueblo. Amén.
Lectura bíblica necesaria: Juan 17 (RVR60)








