Mayo 15
¿Quién eres realmente cuando las máscaras caen y las circunstancias cambian?
Nuestra historia, experiencias y heridas forman parte de lo que somos, pero no determinan por completo nuestra identidad. El enemigo lo sabe y busca confundirnos, haciéndonos creer que somos solo el resultado de nuestro pasado o de nuestras fallas.
El hijo pródigo, aun en su peor momento, recordó quién era y volvió a casa (Lucas 15:11-32). Su identidad lo guió de regreso al lugar correcto. De manera similar, Ester ocultó su origen por consejo de Mardoqueo (Ester 2:10), pero eso no la limitó. Dios la levantó como reina y la usó para salvar a su pueblo (Ester 4). Su identidad no dependía de su orfandad ni de su nacionalidad, sino del propósito divino.
Cuando reducimos nuestra identidad a una sola parte —un logro, una herida, una circunstancia— corremos el riesgo de sentirnos vacíos y perdidos. Solo cerca del Padre descubrimos la plenitud de quiénes somos y el propósito para el cual fuimos creados. Nuestra verdadera identidad no se agota en lo que hemos vivido, sino que se afirma en Cristo.
Punto de acción:
Padre, gracias por darme una identidad que trasciende mi pasado y mis circunstancias. Enséñame a vivir atento a Ti, para que cada parte de mi vida refleje Tu propósito. Amén.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Qué aspectos de tu vida has confundido con tu verdadera identidad?
- ¿Cómo te ayuda recordar que tu identidad está en Cristo cuando enfrentas momentos de debilidad?
- ¿Qué pasos prácticos puedes dar para vivir cada día desde tu identidad en Dios?
Lectura bíblica necesaria: Efesios 1 (RVR60)









1 comentario en “Identidad”
es muy util