Junio 01
El estudio exegético de este pasaje debe llamar nuestra atención en diferentes puntos que al final podrían traer una enseñanza especial para nuestras vidas respecto de la acción de Jesús en favor de nuestra enfermedad.
1er. Punto: Esta enfermedad era manifestación de la cautividad que Dios mismo declaró venía de Satanás:
“Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años”. (Vers. 16)
La obra de Satanás con los hijos de Dios puede ser poseer o atar, a esta mujer no logró poseerla como si lo vemos en otros pasajes de la Escritura con otros personajes, pero lo hizo atándola para que no pudiera levantar su rostro y recordar su identidad, sus privilegios, las promesas y recompensas de Dios a la espera de Su misericordia.
Esta cautividad puede ser espiritual por el pecado o emocional por el desánimo producido por múltiples causas en el alma de una persona, dado alguna circunstancia particular en su infancia, adolescencia o edad adulta. Y la acción de Jesús viene a romper dichas cadenas.
No podemos pasar por alto las tremendas consecuencias de tal cautividad:
- su cuerpo estaba encorvado,
- no podía caminar erguida, por lo tanto, ya era de escasa estatura.
Y esto nos habla de cuántas cosas en nuestra vida, que quizás no alcanzan a manifestarse en lo físico (porque si así fuera, la congregación sería un lugar lleno de enfermos que por tener dolores en el alma ya su cuerpo lo revelaría: un ojo caído, una pierna que no responde, una boca llagada y muchas otras sintomatologías. Pero no pasa a pesar de todo… ¡cómo sería entonces la triste esclavitud de esta mujer bajo el poder del diablo!).
La enseñanza final de este 1er punto es que la cautividad viene de Satanás y produce enfermedad en el cuerpo y el alma.
Punto de acción:
Es tiempo de libertad para tu vida. Si aún no estás encorvado físicamente pero espiritual y emocionalmente no sientes libertad ni para mirar al cielo y la aflicción te abruma por recuerdos dolorosos, por experiencias traumáticas, por eventos que te marcaron la vida, HOY, es el día para dejar que Jesús te mire, te declare libre de la cautividad de Satanás, porque es él quien convierte las malas experiencias, los eventos y momentos difíciles en cautividad.
Deja que Jesús ponga Su mano sobre ti y te diga: “… eres libre de tu enfermedad”. (Vers.12)
Autor: Maria Piedad Mesa
Lectura bíblica necesaria: Lucas 13 (RVR60)








