Junio 16
En todas partes del mundo, las naciones atraviesan procesos electorales. Millones de personas deben elegir a quién confiar la dirección de sus países. Pero más allá de los discursos y las promesas, Dios nos recuerda que cada día enfrentamos elecciones personales que determinan el rumbo de nuestra vida.
Las elecciones nacionales nos enseñan que toda decisión trae consecuencias. De la misma manera, las decisiones espirituales que tomamos hoy definirán nuestro mañana. La diferencia entre el sabio y el necio no está en la información que poseen, sino en la dirección de su corazón.
La Biblia enseña que el corazón no es solo emociones: es el centro de nuestros pensamientos, deseos, motivaciones y voluntad. Jesús dijo que las palabras y acciones nacen primero en el corazón (Marcos 7:21-23). Por eso, Dios no comienza transformando nuestras circunstancias, sino nuestro interior.
El sabio es aquel que orienta su corazón hacia Dios. No significa que nunca se equivoque, sino que busca constantemente la voluntad del Señor.
Antes de decidir, pregunta: “¿Qué quiere Dios?” mucho antes de preguntar: “¿Qué quiero yo?”
En tiempos donde abundan voces, opiniones y presiones sociales, el creyente recuerda que la verdadera sabiduría proviene de la dirección divina. Proverbios 3:5-6 nos anima: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.»
Punto de acción:
Esta semana, antes de tomar cualquier decisión importante, haz una pausa y ora: “Señor, ¿qué quieres Tú en esto?”. Permite que su voz sea la primera guía, y no la última opción.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Qué decisiones recientes he tomado sin consultar a Dios?
- ¿Cómo puedo entrenar mi corazón para buscar primero la voluntad del Señor?
- ¿Qué diferencia noto cuando decido según mi voluntad versus cuando decido según la voluntad de Dios?
Oración: “Señor, enséñame a guardar mi corazón y a buscar tu voluntad en cada decisión. Que mis pasos reflejen tu sabiduría y que mi vida siga el rumbo que Tú has trazado.”
Autor: Luz Mary Orozco
Lectura bíblica necesaria: Eclesiaste 10 (RVR60)








