La ofensa

«Guárdame, oh Jehová, de manos del impío; Líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos.» Salmos 140

¿Cómo reaccionas ante las ofensas? ¿Te gusta ofender? ¿Ofendes sin darte cuenta?

La ofensa es un anzuelo para capturar al hombre y hacerlo prisionero de sus instintos; lo hace olvidar la razón y, algunas veces, sus principios, que son los que le ayudan a diferenciarse del resto de la creación.

Es por eso que debemos estar atentos para no caer en esa trampa, debemos evitar la tentación de sentirnos ofendidos y actuar con paciencia, madurez y llenura del Espíritu Santo. Ya que, seguramente, son las personas que más amamos las que a veces nos hacen tanto daño (o dañamos) que sentimos desconcierto y decepción.

Es ahí cuando debemos entender que puede ser solo una simple situación o algo más grave, pero que estas pasarán y que no debemos dejarnos arrastrar por la ira momentánea y terminar siendo un juguete de nuestras reacciones al dejarnos afectar por una ofensa.

Recordemos que la ofensa es la carnada del maligno para vernos mal, tristes, amargados, airados.

Aprendamos a ver las cosas desde otro punto de vista, el de las Escrituras, que es mejor vivir limpios de corazón que maquinando maldad, y evitando caer en un ciclo sin fin, pues ofensa genera más ofensa y la violencia genera más violencia.

«Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.»Efesios 4:32

Punto de acción:

Dios nos manda a amarlo y a amarnos tanto que nadie pueda hacer un daño permanente, a que seamos lo suficientemente maduros para rehusar la ofensa y confiar en Él.

«Si tu hermano peca, repréndelo; y, si se arrepiente, perdónalo. Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento”, perdónalo.»Lucas 17:3b-4

Lectura bíblica necesaria: Salmos 140 (RVR60)

Comparte

Más Publicaciones

Visitas Importantes

«Pedro le dijo:
— Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y arregla tu cama.»
Hechos 9:34

Amonestado

«Nuestros reyes y gobernantes, nuestros sacerdotes y antepasados desobedecieron tu ley y no acataron tus mandamientos ni las advertencias con que los amonestabas.»
Nehemías 9:34

Contáctanos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio