Mayo 20
“Contemplar la creación es descubrir la sabiduría de Dios.”
El Salmo 104 es un himno de alabanza que celebra la grandeza de Dios como Creador y Sustentador. El verso 24 es el corazón de esta confesión: el salmista reconoce que la creación no es fruto del azar, sino de la sabiduría divina. Cada elemento de la naturaleza —los cielos, los mares, los animales, las estaciones— refleja un diseño intencional y lleno de propósito. La palabra “innumerables” subraya la abundancia y diversidad de las obras de Dios, mientras que “sabiduría” revela que todo fue hecho con orden y armonía. Finalmente, la frase “la tierra está llena de tus beneficios” nos recuerda que la creación es un regalo que sostiene la vida y revela la bondad de Dios.
En Génesis 1, Dios crea el mundo y declara que “todo era bueno”. La bondad de la creación es un reflejo de su carácter. El salmista, siglos después, reafirma esta verdad: la tierra está llena de los beneficios de Dios, y cada criatura es testimonio de su sabiduría.
La creación es un espejo de la gloria de Dios. Cada amanecer, cada río, cada árbol y cada ser viviente nos habla de su poder y su bondad. Sin embargo, muchas veces el ser humano olvida que la tierra es un regalo y la trata como propiedad para explotar. El Salmo 104 nos invita a recuperar la mirada de gratitud y reverencia: cuidar la creación es reconocer que pertenece a Dios y que en ella se manifiesta su sabiduría.
Punto de acción:
Hoy por un momento contempla la naturaleza que te rodea. Reconoce en ella la sabiduría de Dios y agradécele y cuídala como un acto de adoración.
Pregunta para reflexionar:
- ¿Cómo puedes vivir con más gratitud hacia la tierra o lugar que Dios te confió?
Oración: “Señor, gracias por la abundancia de tu creación. Enséñame a verla como un reflejo de tu sabiduría y a cuidarla con responsabilidad y gratitud. Que mi vida sea un testimonio de tu bondad en medio de la tierra que nos diste.”
Lectura bíblica necesaria: Salmos 104 (NVI)








